3 may. 2018

Escribir es un trabajo solitario

Seguro que has escuchado alguna vez que escribir es un trabajo solitario. Escribir es algo que hace uno solo, lejos del mundo, de la audiencia, del ruido y, a veces, hasta lejos de la realidad. Esta fama que nos persigue a los autores, ese rollo de que vivimos en una cueva en la que nos escondemos a escribir es verdad... a medias.

Si una cosa he aprendido en los últimos meses es que la realidad de quien escribe es muy variopinta y encontramos autoras y autores para todos los casos, desde quien no tiene apenas contacto con el mundo hasta quien vive perpetuamente pegado a sus lectores.

Así que, un poco cansado de leer que escribir es un trabajo solitario, he decidido demostrar lo contrario y, de paso, romper algunos mitos sobre la competitividad que se nos asume.



ESCRIBIR ES UN TRABAJO SOLITARIO


Hace un mes o así me dejaba un anónimo un comentario en el blog diciéndome que uno escribe solo, sin la multitud porque, si no, el texto se estropea. El comentario lo eliminé porque era en el artículo sobre los sensitivity readers y me parecía bastante feo decir que preocuparte por una buena representación de minorías (y no tan minorías) es estropear un texto (pero esto es cosa mía, que soy un sensitivity reader y por lo tanto un censor que aboga por lo políticamente correcto*).

El caso es que este comentario junto con otras cosas que he ido leyendo por ahí a lo largo de estos años me han dejado reflexionando. ¿De verdad escribir es algo solitario, algo que hacemos sin nadie más? No estoy del todo seguro.


¿Quién vive solo en mitad de la montaña? ¿Un ermitaño? ¡No, un escritor!


Tenemos muy inculcada (y hablo en plural mayestático) la figura del escritor bohemio que se deja llevar por las musas. Un poco atormentado, con barba de varios días, que le da al trinqui (seguramente algún alcohol barato porque la vida de escritor no le permite licores caros) y que vive el arte de la escritura como una forma de exorcizar sus propios demonios.

Esta figura así, en plan prototipo, está muy bien, pero es como cuando escribes: un cliché sinsentido y que se aleja de lo que son las personas realmente.

Para empezar, las personas que escribe pueden ser hombres, mujeres o personas no binarias. No todos tienen barba por la pereza y la mala vida de escritor. No todos beben, muchos son abstemios, de hecho. Y... bueno, lo de los demonios propios puede que sí sea un poco verdad. Aunque a veces no son demonios y son vivencias guays. Y otras... bueno, diré que los demonios parecerán buena gente al lado.

Los escritores somos una amalgama de gente tan variopinta como bella, qué quieres que te diga. Así que ese prototipo queda descartado.

Y, como ese, también tenemos que eliminar la idea del lobo solitario, del excéntrico que escribe solo y apartado del mundo.

Hoy en día, con las redes sociales, los eventos, las ferias, los festivales... la mayoría de los escritores están en contacto con su público. ¡Y eso es maravilloso! Se establecen vínculos muy interesantes y se puede saber qué cosas gustan más, qué cosas gustan menos. Qué has hecho bien y qué has hecho mal.

¡Benditas sean las reseñas que te dicen lo bueno y lo malo! A mí me ayudan muchísimo a mejorar.

Sí es cierto que hay autores que viven prácticamente aislados (es el caso de Laura Gallego y eso, a veces, le juega malas pasadas). Otros están demasiado en contacto con el público (como Reverte, que ya se podría aislar debajo de una piedra en el fondo del mar y dejarnos tranquilos).

Pero la mayoría de autores que conozco tienen, al menos, una cuenta de Twitter o de Facebook, si no una web, a través de la cual dan noticias, adelantos de sus futuros trabajos, conversan con los lectores...

Y no solo con lectores, sino también con otros escritores, claro. Gracias a la redes se establecen más fácilmente contactos y, en muchas ocasiones, colaboraciones. No quiero ni hablar de las amistades, que yo gracias a Twitter he hecho más de un amigo y de dos.

Adiós a la idea de los escritores como enemigos.


Si Góngora y Quevedo tuvieran Twitter... 


Se estarían lanzando indirectas sin citarse todo el día. Y se mandarían mierda por CuriousCat, todo sea dicho. Sería un espectáculo interesante, pero la verdad es que no sería una norma.

De hecho, mira por dónde. Aquí los tienes, tirándose mierdas el uno al otro.

Si bien hay mucha gente que ve a los otros escritores como competidores, como enemigos que les van a quitar un puesto en la editorial que quieren, hay una corriente muy dada a tender la mano.

La mayoría de las veces, los escritores tienden a ayudarse unos a otros y no a tirarse piedras. Hemos comprendido que juntos somos más fuertes, que nos podemos complementar unos a otros y que, al final, las editoriales publican los textos en función de tu calidad (o del número de seguidores en YouTube, no olvidemos a Dalas).

Es curioso ver como se ha ido sustituyendo la situación de rivalidad por una de simbiosis, en la que los escritores pueden ayudarse mutuamente y dejar ese trabajo solitario que era la escritura para conseguir una mejora colectiva.


LA SIMBIOSIS ENTRE ESCRITORES


Buah, qué bien suena, ¿verdad? Escritores ayudándose unos a otros, apoyándose, dándose ánimos... Pues no es ninguna utopía, es mi Twitter cada día. Pero para dar detalles más concretos de como veo que las personas que escribimos nos ayudamos unas a otras voy a poner unos cuántos ejemplos.


1) Autoras al poder


No puedo hablar del mundo de la escritura relacionado con el apoyo mutuo sin hablar de las escritoras. Las englobo todas en este epígrafe, pero hay muchísimas iniciativas creadas por escritoras y para escritoras. 

Es maravilloso ver como se alientan, se apoyan, se dan ánimos. En un panorama editorial que las ha despreciado durante siglos (y que aún lo hace en gran medida), ellas han encontrado el punto fuerte en sí mismas. Si esto no es un ejemplo de superación...

Hablamos de movimientos como #AdoptaUnaAutora. En principio cualquier persona puede "adoptar" a una autora, es decir, elegirla para promocionarla y tal. Pero el caso es que muchas de las "adoptantes" son autoras a su vez. Estamos ante un ejemplo de apoyo mutuo maravilloso.

Más allá quedan grupos de telegram y de trabajo en el que las escritoras tienen un lugar seguro en el que hablar sobre sus escritos y ayudarse mutuamente. O el grupo de Facebook de Mª Mar González: Escritoras de ciencia ficción. En él, se promueve la figura de la mujer como escritora de ciencia ficción y muchos de sus integrantes son otros escritores (aparte de que la creadora es escritora también).

Sin embargo, creo que uno de los mayores exponentes en la actualidad es La Nave Invisible. La plataforma para promover a autoras ha hecho lo indecible y ha conseguido un crecimiento brutal y un apoyo inenarrable.


Si bien es cierto que parte de la tripulación de La Nave Invisible es del sector masculino (una pequeña parte de la tripulación), la mayoría son mujeres y, de estas, muchas son autoras. Y no es que promuevan sus propias obras en un vórtice egocéntrico, sino que promueven a todas las demás y las promueven mucho.

La labor de investigación sobre autoras desconocidas, de recopilación de obras, de promoción... es una labor encomiable. Desde aquí digo que mi voto en los Ignotus será para ellas (y si tú no sabes a quién votar, échales un ojo porque lo merecen).


2) Hoy por ti y mañana por mí


Las colaboraciones entre escritores pueden ser también muy fructíferas. Evidentemente, los autores autopublicados no pueden permitirse un stand en todas las ferias, festivales, convenciones... Tampoco pueden encargarse ellos solos de la distribución nacional (no al menos sin contratar una empresa).

Sin embargo, surgen iniciativas muy interesantes como No es un hobby (NEUH), en la cual cada componente pone su granito de arena para aumentar la visibilidad y las ventas del resto. Quizá hoy te toque a ti presentar los libros de tus compañeros en Madrid, pero el mes que viene uno de ellos presentará el tuyo en ese festival al que no puedes ir.

Es un win-win en toda regla.

NEUH es una plataforma que a mí me mola muchísimo por el buen rollo que transmiten (y ya he leído a algunas autoras del panel que me han molado mucho ^^).


3) Movimientos y retos de escritura


El más famoso es, sin duda, el #NaNoWriMo. También conocido como "meterte una pechá de 50 mil palabras en un mes". Un reto de escritura que consiste en escribir una novela (o media, o dos si son cortas) en el mes de noviembre.

El NaNoWriMo ocurre durante el mes de noviembre y reúne a personas de todo el mundo. Además, tiene la opción de reunirte con otros escritores en cabañas virtuales donde se establecen amistades y puedes animarte/picarte con otros escritores. Muy colaborativo y muy guay.

A lo largo del año también existen los NaNoCamp, una especie de campamentos de verano virtuales de escritura. Esta vez los límites de palabras te los impones tú, eso sí, pero es muy parecido al NaNoWriMo en forma y fondo (como que lo hacen los mismos).

Yo mismo dirijo junto con otras tres personas La Maldición del Escritor, una plataforma para escritores en la que promovemos todos estos retos y movimientos y, además, nos inventamos retos propios. No olvidemos el #LMDEinktober de microrrelatos que reunió a cientos de participantes (seguimos flipando 😮).

Pero incluso M.P. Moles montó algo aun más colaborativo: La historia a ciegas. Una especie de telefono roto escrito entre varios autores. Los resultados son unas risas.

Pero no somos los únicos. La comunidad de LiterUp para escritores es maravillosa. Cada mes hay un reto de escritura en Inventízate. Una auténtica gozada (yo participé unos meses y mola mil). Cada mes tienes que escribir un relato en base a una premisa y después pasa a ser evaluado por otros escritores. Los comentarios que te dejan ayudan y mucho a mejorar si sabes extraer información de ellos. Date una vuelta, que la comunidad de Meritxell y Jose Molina es maravillosa.


4) Grupos de Facebook para escritores


Ya he mencionado antes el de autoras de cifi, pero aquí me refiero a grupos de Fb para escritores útiles en otro sentido. Hablo de grupos en los que puedes comentar algún problema que tengas y otros autores te ayudan a solucionarlos.

Sí, escribir sigue siendo un trabajo solitario, pero editar, corregir, pelearte con los entresijos de KDP... eso no tiene por qué serlo.

Es el caso del grupo de Ana González Duque: el escritor emprendedor. Ayudan mucho con cualquier duda sobre autopublicación, sobre contratos editoriales, sobre cualquier entresijo de la escritura en sí o del mundo que la rodea. ¿Qué tipo de papel es mejor en KDP? Solucionado. ¿Alguien conoce cuánto debe cobrar un corrector? Te lo dicen. ¿Hay algún sitio con cursos guays y baratos? Bueno, esta pregunta se contesta sola porque Ana tiene la plataforma de MOLPE con yo qué sé cuántos cursos en tarifa plana.

Da igual la duda qué tengas, en el escritor emprendedor siempre hay alguien que sabe la respuesta. ¡Y que te la dice! Porque podría callársela para que no salgas beneficiado, pero es que el compañerismo en estos sitios mola mil.

En el grupo de Fb de LMDE no somos tan expertos en estos temas (aunque sí que hemos resuelto alguna duda sobre concursos literarios un poco abusivos). Pero no es raro encontrar mensajes buscando lectores cero para relatos o para concursos. ¡Y otros autores se prestan encantados!

Es una forma cómoda de acceder a otros autores incluso de tu género que pueden ayudarte a mejorar tus textos.

Lulu y yo os mandaríamos besos como ese. Y mucho más grandes por todo lo que moláis.


5) Novelas a cuatro manos


Aquí ya sí que es indiscutible que escribir no es un trabajo solitario. ¡Estás escribiendo con otra persona! Sobre escribir a cuatro manos hay numerosos artículos, muchos referenciados a Iria G. Parente y Selene M. Pascual, el dúo indestructible de la fantasía juvenil española.

Pero también tienes casos maravillosos como el de Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina, cuya saga de Crónicas del Fin es una auténtica maravilla.

De hecho, la propia Gabriella tiene un artículo recopilando cosillas sobre escribir a cuatro manos que es muy interesante.

Escribir a cuatro manos puede ser un auténtico dolor de cabeza. Hay que ceder un poco para que ambas personas estén conformes con el resultado final y, claro, eso a veces genera tensiones. Sin embargo, ese mismo proceso es muy enriquecedor. Porque se aprende y mucho escribiendo codo con codo con otros escritores, te lo puedo asegurar.


6) Cerbero series: la locura de chorrocientas manos


Si se me permite decirlo (y creo que se me permite) formo parte de Cerbero Series. Con este nuevo formato, la editorial Cerbero pretende traer a los libros el formato televisivo: una serie de libros distribuidos en capítulos como los de una sere de telivisión, con sus cliffhanger, sus temporadas anuales y su trama chachi.

¿Y qué hay detrás de una serie de televisión? Un conjunto bastante grande de guionistas. En este caso es igual, hay varios autores y autoras que colaboran para desarrollar la trama y los misterios de Sierra Norte, la primera serie que ya se está publicando (y que es una auténtica locura lo que tiene detrás. Dale una oportunidad porque es FLI-PAN-TE).

Y me consta que no es la única serie en proceso.

Pero el caso es que aquí tenemos a una decena de autores colaborando para sacar un producto chachi y guay. ¡Colaborando! Esto es maravilloso.

Pero aún queda un paso más...


7) La colaboración definitiva: Sinécdoque


En noviembre del año pasado, Alicia Pérez Gil reunió a unos cuantos autores para una idea muy loca: montar un Netflix de relatos.

Esta idea se ha ido madurando y mejorando y ha llegado a lo que hoy es Sinécdoque.

Somos siete escritores que nos ayudamos a un nivel extremo. Cada semana uno de nosotros escribe un relato, el resto lo leemos, lo corregimos y lo beteamos tanto como nos permite nuestra capacidad. Después, el autor tiene una semana para corregir y solucionar los problemillas señalados por el resto y se vuelve a establecer un segundo beteo para asegurar que todo está correcto.

Este proceso nos permite ofrecer relatos muy pulidos.

Pero es que Sinécdoque es un poco más que eso. En Sinécdoque nos apoyamos los unos a los otros, nos animamos cuando estamos de capa caída. Nos mandamos abrazos virtuales cuando la situación nos sobrepasa. Y aprendemos muchísimo de escritura.

Ofrecemos, de momento, 4 relatos por el mínimo de 1$, aunque ya estamos trabajando en una novela a 14 manos (que se dice pronto, menudo lío de dedos vamos a tener en el teclado).

Estos son los 4 primeros relatos, por cierto. Mira qué cuquis <3

Ya no es solo que escribamos juntos, es que nos editamos juntos, nos corregimos juntos. Y nos beneficiamos de ello con una simbiosis maravillosa. Sinécdoque es, para mí, el paraíso de la escritura.

De momento somos 7 autoras (que siendo mayoría de mujeres, me parece lógico usar el femenino plural): Alicia Pérez Gil, Nieves Mories, Leticia S. Murga, Virginia Buedo, Jorge Fuentes, Jorge Sosa y yo mismo. Pero en un futuro esperamos poder ampliar este "Netflix" con relatos de más autores y autoras.

Si quieres echarle un ojo, tienes relatos gratis para catarnos. Y si te molamos mucho, por el mínimo de 1$ tienes acceso a los relatos exclusivos para mecenas.






*Léase con sarcasmo, por favor. Y con un poco de hastío, sí, con hastío también.
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2 comentarios:

  1. ¡Bravo! Me ha encantado.

    Por cierto, muy contenta con el tema de SR. A raiz de conocer el concepto los he buscado para que me ayuden. Además no sólo me he limitado al tema LGTB+ sino también los he buscado específicos para la representación de enfermedades mentales (tan estigmatizadas en la sociedad)... No podría estar más contenta con la experiencia.

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  2. ¡Me ha encantado tu artículo!

    Muy interesante tu desarrollo acerca de la forma en la que ha evolucionado la escritura y las nuevas formas de "economía colaborativa" en torno a esta profesión (tan golpeada, por otra parte).

    Estoy de acuerdo contigo en que gran parte de la culpa de este auge colaborativo está en las nuevas tecnologías. Sin ellas, en mi opinión, sería imposible encontrar métodos colaborativos tan diversos y tan útiles lejos del ámbito local o de nuestro microentorno. Un saludo!

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