3 may. 2018

Escribir es un trabajo solitario

Seguro que has escuchado alguna vez que escribir es un trabajo solitario. Escribir es algo que hace uno solo, lejos del mundo, de la audiencia, del ruido y, a veces, hasta lejos de la realidad. Esta fama que nos persigue a los autores, ese rollo de que vivimos en una cueva en la que nos escondemos a escribir es verdad... a medias.

Si una cosa he aprendido en los últimos meses es que la realidad de quien escribe es muy variopinta y encontramos autoras y autores para todos los casos, desde quien no tiene apenas contacto con el mundo hasta quien vive perpetuamente pegado a sus lectores.

Así que, un poco cansado de leer que escribir es un trabajo solitario, he decidido demostrar lo contrario y, de paso, romper algunos mitos sobre la competitividad que se nos asume.



ESCRIBIR ES UN TRABAJO SOLITARIO


Hace un mes o así me dejaba un anónimo un comentario en el blog diciéndome que uno escribe solo, sin la multitud porque, si no, el texto se estropea. El comentario lo eliminé porque era en el artículo sobre los sensitivity readers y me parecía bastante feo decir que preocuparte por una buena representación de minorías (y no tan minorías) es estropear un texto (pero esto es cosa mía, que soy un sensitivity reader y por lo tanto un censor que aboga por lo políticamente correcto*).

El caso es que este comentario junto con otras cosas que he ido leyendo por ahí a lo largo de estos años me han dejado reflexionando. ¿De verdad escribir es algo solitario, algo que hacemos sin nadie más? No estoy del todo seguro.


¿Quién vive solo en mitad de la montaña? ¿Un ermitaño? ¡No, un escritor!


Tenemos muy inculcada (y hablo en plural mayestático) la figura del escritor bohemio que se deja llevar por las musas. Un poco atormentado, con barba de varios días, que le da al trinqui (seguramente algún alcohol barato porque la vida de escritor no le permite licores caros) y que vive el arte de la escritura como una forma de exorcizar sus propios demonios.

Esta figura así, en plan prototipo, está muy bien, pero es como cuando escribes: un cliché sinsentido y que se aleja de lo que son las personas realmente.

Para empezar, las personas que escribe pueden ser hombres, mujeres o personas no binarias. No todos tienen barba por la pereza y la mala vida de escritor. No todos beben, muchos son abstemios, de hecho. Y... bueno, lo de los demonios propios puede que sí sea un poco verdad. Aunque a veces no son demonios y son vivencias guays. Y otras... bueno, diré que los demonios parecerán buena gente al lado.

Los escritores somos una amalgama de gente tan variopinta como bella, qué quieres que te diga. Así que ese prototipo queda descartado.

Y, como ese, también tenemos que eliminar la idea del lobo solitario, del excéntrico que escribe solo y apartado del mundo.

Hoy en día, con las redes sociales, los eventos, las ferias, los festivales... la mayoría de los escritores están en contacto con su público. ¡Y eso es maravilloso! Se establecen vínculos muy interesantes y se puede saber qué cosas gustan más, qué cosas gustan menos. Qué has hecho bien y qué has hecho mal.

¡Benditas sean las reseñas que te dicen lo bueno y lo malo! A mí me ayudan muchísimo a mejorar.

Sí es cierto que hay autores que viven prácticamente aislados (es el caso de Laura Gallego y eso, a veces, le juega malas pasadas). Otros están demasiado en contacto con el público (como Reverte, que ya se podría aislar debajo de una piedra en el fondo del mar y dejarnos tranquilos).

Pero la mayoría de autores que conozco tienen, al menos, una cuenta de Twitter o de Facebook, si no una web, a través de la cual dan noticias, adelantos de sus futuros trabajos, conversan con los lectores...

Y no solo con lectores, sino también con otros escritores, claro. Gracias a la redes se establecen más fácilmente contactos y, en muchas ocasiones, colaboraciones. No quiero ni hablar de las amistades, que yo gracias a Twitter he hecho más de un amigo y de dos.

Adiós a la idea de los escritores como enemigos.


Si Góngora y Quevedo tuvieran Twitter... 


Se estarían lanzando indirectas sin citarse todo el día. Y se mandarían mierda por CuriousCat, todo sea dicho. Sería un espectáculo interesante, pero la verdad es que no sería una norma.

De hecho, mira por dónde. Aquí los tienes, tirándose mierdas el uno al otro.

Si bien hay mucha gente que ve a los otros escritores como competidores, como enemigos que les van a quitar un puesto en la editorial que quieren, hay una corriente muy dada a tender la mano.

La mayoría de las veces, los escritores tienden a ayudarse unos a otros y no a tirarse piedras. Hemos comprendido que juntos somos más fuertes, que nos podemos complementar unos a otros y que, al final, las editoriales publican los textos en función de tu calidad (o del número de seguidores en YouTube, no olvidemos a Dalas).

Es curioso ver como se ha ido sustituyendo la situación de rivalidad por una de simbiosis, en la que los escritores pueden ayudarse mutuamente y dejar ese trabajo solitario que era la escritura para conseguir una mejora colectiva.


LA SIMBIOSIS ENTRE ESCRITORES


Buah, qué bien suena, ¿verdad? Escritores ayudándose unos a otros, apoyándose, dándose ánimos... Pues no es ninguna utopía, es mi Twitter cada día. Pero para dar detalles más concretos de como veo que las personas que escribimos nos ayudamos unas a otras voy a poner unos cuántos ejemplos.


1) Autoras al poder


No puedo hablar del mundo de la escritura relacionado con el apoyo mutuo sin hablar de las escritoras. Las englobo todas en este epígrafe, pero hay muchísimas iniciativas creadas por escritoras y para escritoras. 

Es maravilloso ver como se alientan, se apoyan, se dan ánimos. En un panorama editorial que las ha despreciado durante siglos (y que aún lo hace en gran medida), ellas han encontrado el punto fuerte en sí mismas. Si esto no es un ejemplo de superación...

Hablamos de movimientos como #AdoptaUnaAutora. En principio cualquier persona puede "adoptar" a una autora, es decir, elegirla para promocionarla y tal. Pero el caso es que muchas de las "adoptantes" son autoras a su vez. Estamos ante un ejemplo de apoyo mutuo maravilloso.

Más allá quedan grupos de telegram y de trabajo en el que las escritoras tienen un lugar seguro en el que hablar sobre sus escritos y ayudarse mutuamente. O el grupo de Facebook de Mª Mar González: Escritoras de ciencia ficción. En él, se promueve la figura de la mujer como escritora de ciencia ficción y muchos de sus integrantes son otros escritores (aparte de que la creadora es escritora también).

Sin embargo, creo que uno de los mayores exponentes en la actualidad es La Nave Invisible. La plataforma para promover a autoras ha hecho lo indecible y ha conseguido un crecimiento brutal y un apoyo inenarrable.


Si bien es cierto que parte de la tripulación de La Nave Invisible es del sector masculino (una pequeña parte de la tripulación), la mayoría son mujeres y, de estas, muchas son autoras. Y no es que promuevan sus propias obras en un vórtice egocéntrico, sino que promueven a todas las demás y las promueven mucho.

La labor de investigación sobre autoras desconocidas, de recopilación de obras, de promoción... es una labor encomiable. Desde aquí digo que mi voto en los Ignotus será para ellas (y si tú no sabes a quién votar, échales un ojo porque lo merecen).


2) Hoy por ti y mañana por mí


Las colaboraciones entre escritores pueden ser también muy fructíferas. Evidentemente, los autores autopublicados no pueden permitirse un stand en todas las ferias, festivales, convenciones... Tampoco pueden encargarse ellos solos de la distribución nacional (no al menos sin contratar una empresa).

Sin embargo, surgen iniciativas muy interesantes como No es un hobby (NEUH), en la cual cada componente pone su granito de arena para aumentar la visibilidad y las ventas del resto. Quizá hoy te toque a ti presentar los libros de tus compañeros en Madrid, pero el mes que viene uno de ellos presentará el tuyo en ese festival al que no puedes ir.

Es un win-win en toda regla.

NEUH es una plataforma que a mí me mola muchísimo por el buen rollo que transmiten (y ya he leído a algunas autoras del panel que me han molado mucho ^^).


3) Movimientos y retos de escritura


El más famoso es, sin duda, el #NaNoWriMo. También conocido como "meterte una pechá de 50 mil palabras en un mes". Un reto de escritura que consiste en escribir una novela (o media, o dos si son cortas) en el mes de noviembre.

El NaNoWriMo ocurre durante el mes de noviembre y reúne a personas de todo el mundo. Además, tiene la opción de reunirte con otros escritores en cabañas virtuales donde se establecen amistades y puedes animarte/picarte con otros escritores. Muy colaborativo y muy guay.

A lo largo del año también existen los NaNoCamp, una especie de campamentos de verano virtuales de escritura. Esta vez los límites de palabras te los impones tú, eso sí, pero es muy parecido al NaNoWriMo en forma y fondo (como que lo hacen los mismos).

Yo mismo dirijo junto con otras tres personas La Maldición del Escritor, una plataforma para escritores en la que promovemos todos estos retos y movimientos y, además, nos inventamos retos propios. No olvidemos el #LMDEinktober de microrrelatos que reunió a cientos de participantes (seguimos flipando 😮).

Pero incluso M.P. Moles montó algo aun más colaborativo: La historia a ciegas. Una especie de telefono roto escrito entre varios autores. Los resultados son unas risas.

Pero no somos los únicos. La comunidad de LiterUp para escritores es maravillosa. Cada mes hay un reto de escritura en Inventízate. Una auténtica gozada (yo participé unos meses y mola mil). Cada mes tienes que escribir un relato en base a una premisa y después pasa a ser evaluado por otros escritores. Los comentarios que te dejan ayudan y mucho a mejorar si sabes extraer información de ellos. Date una vuelta, que la comunidad de Meritxell y Jose Molina es maravillosa.


4) Grupos de Facebook para escritores


Ya he mencionado antes el de autoras de cifi, pero aquí me refiero a grupos de Fb para escritores útiles en otro sentido. Hablo de grupos en los que puedes comentar algún problema que tengas y otros autores te ayudan a solucionarlos.

Sí, escribir sigue siendo un trabajo solitario, pero editar, corregir, pelearte con los entresijos de KDP... eso no tiene por qué serlo.

Es el caso del grupo de Ana González Duque: el escritor emprendedor. Ayudan mucho con cualquier duda sobre autopublicación, sobre contratos editoriales, sobre cualquier entresijo de la escritura en sí o del mundo que la rodea. ¿Qué tipo de papel es mejor en KDP? Solucionado. ¿Alguien conoce cuánto debe cobrar un corrector? Te lo dicen. ¿Hay algún sitio con cursos guays y baratos? Bueno, esta pregunta se contesta sola porque Ana tiene la plataforma de MOLPE con yo qué sé cuántos cursos en tarifa plana.

Da igual la duda qué tengas, en el escritor emprendedor siempre hay alguien que sabe la respuesta. ¡Y que te la dice! Porque podría callársela para que no salgas beneficiado, pero es que el compañerismo en estos sitios mola mil.

En el grupo de Fb de LMDE no somos tan expertos en estos temas (aunque sí que hemos resuelto alguna duda sobre concursos literarios un poco abusivos). Pero no es raro encontrar mensajes buscando lectores cero para relatos o para concursos. ¡Y otros autores se prestan encantados!

Es una forma cómoda de acceder a otros autores incluso de tu género que pueden ayudarte a mejorar tus textos.

Lulu y yo os mandaríamos besos como ese. Y mucho más grandes por todo lo que moláis.


5) Novelas a cuatro manos


Aquí ya sí que es indiscutible que escribir no es un trabajo solitario. ¡Estás escribiendo con otra persona! Sobre escribir a cuatro manos hay numerosos artículos, muchos referenciados a Iria G. Parente y Selene M. Pascual, el dúo indestructible de la fantasía juvenil española.

Pero también tienes casos maravillosos como el de Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina, cuya saga de Crónicas del Fin es una auténtica maravilla.

De hecho, la propia Gabriella tiene un artículo recopilando cosillas sobre escribir a cuatro manos que es muy interesante.

Escribir a cuatro manos puede ser un auténtico dolor de cabeza. Hay que ceder un poco para que ambas personas estén conformes con el resultado final y, claro, eso a veces genera tensiones. Sin embargo, ese mismo proceso es muy enriquecedor. Porque se aprende y mucho escribiendo codo con codo con otros escritores, te lo puedo asegurar.


6) Cerbero series: la locura de chorrocientas manos


Si se me permite decirlo (y creo que se me permite) formo parte de Cerbero Series. Con este nuevo formato, la editorial Cerbero pretende traer a los libros el formato televisivo: una serie de libros distribuidos en capítulos como los de una sere de telivisión, con sus cliffhanger, sus temporadas anuales y su trama chachi.

¿Y qué hay detrás de una serie de televisión? Un conjunto bastante grande de guionistas. En este caso es igual, hay varios autores y autoras que colaboran para desarrollar la trama y los misterios de Sierra Norte, la primera serie que ya se está publicando (y que es una auténtica locura lo que tiene detrás. Dale una oportunidad porque es FLI-PAN-TE).

Y me consta que no es la única serie en proceso.

Pero el caso es que aquí tenemos a una decena de autores colaborando para sacar un producto chachi y guay. ¡Colaborando! Esto es maravilloso.

Pero aún queda un paso más...


7) La colaboración definitiva: Sinécdoque


En noviembre del año pasado, Alicia Pérez Gil reunió a unos cuantos autores para una idea muy loca: montar un Netflix de relatos.

Esta idea se ha ido madurando y mejorando y ha llegado a lo que hoy es Sinécdoque.

Somos siete escritores que nos ayudamos a un nivel extremo. Cada semana uno de nosotros escribe un relato, el resto lo leemos, lo corregimos y lo beteamos tanto como nos permite nuestra capacidad. Después, el autor tiene una semana para corregir y solucionar los problemillas señalados por el resto y se vuelve a establecer un segundo beteo para asegurar que todo está correcto.

Este proceso nos permite ofrecer relatos muy pulidos.

Pero es que Sinécdoque es un poco más que eso. En Sinécdoque nos apoyamos los unos a los otros, nos animamos cuando estamos de capa caída. Nos mandamos abrazos virtuales cuando la situación nos sobrepasa. Y aprendemos muchísimo de escritura.

Ofrecemos, de momento, 4 relatos por el mínimo de 1$, aunque ya estamos trabajando en una novela a 14 manos (que se dice pronto, menudo lío de dedos vamos a tener en el teclado).

Estos son los 4 primeros relatos, por cierto. Mira qué cuquis <3

Ya no es solo que escribamos juntos, es que nos editamos juntos, nos corregimos juntos. Y nos beneficiamos de ello con una simbiosis maravillosa. Sinécdoque es, para mí, el paraíso de la escritura.

De momento somos 7 autoras (que siendo mayoría de mujeres, me parece lógico usar el femenino plural): Alicia Pérez Gil, Nieves Mories, Leticia S. Murga, Virginia Buedo, Jorge Fuentes, Jorge Sosa y yo mismo. Pero en un futuro esperamos poder ampliar este "Netflix" con relatos de más autores y autoras.

Si quieres echarle un ojo, tienes relatos gratis para catarnos. Y si te molamos mucho, por el mínimo de 1$ tienes acceso a los relatos exclusivos para mecenas.






*Léase con sarcasmo, por favor. Y con un poco de hastío, sí, con hastío también.

18 feb. 2018

Qué son los sensitivity readers y para qué sirven

Llevamos un tiempo con cierta polémica con una nueva figura que emerge en el panorama literario: el sensitivity reader o lector de sensibilidad o lector sensible (a veces también sensitive reader). Esta figura emergió primero en el mercado anglosajón y, como casi todo, después se importa al hispano/español.

Como todo lo nuevo, no está exento de polémicas porque si hasta ahora no ha habido lectores sensibles y el mundo del libro no se ha hundido, ¿por qué debería preocuparnos su utilidad? Si nadie los ha requerido en todos los siglos de literatura que llevamos a nuestras espaldas, ¿por qué iban a ser necesarios o tan siquiera útiles hoy en día?

Esta nueva figura que algunos (señoros) han catalogado como "el invento de los millenials que usan Twitter" (eso lo dicen porque piensan que Twitter es lo máximo en cuanto a búsqueda de inclusividad, no conocen Tumblr...) es incluso desconocida para algunas de las personas que la critican. Y si no la desconocen por completo al menos no demuestran tener un conocimiento sólido de qué es un lector sensible. 

Así que bueno, vamos a intentar arrojar un poco de luz al tema.




QUÉ SON LOS SENSITIVITY READERS Y PARA QUÉ SIRVEN


¿QUÉ ES UN SENSITIVITY READER O LECTOR SENSIBLE?


El sensitivity reader o lector sensible es un tipo especial de lector beta o lector cero, es decir, ejerce su función antes de la publicación de la obra. Al igual que hay lectores profesionales que se encargan de hacer informes de lectura aconsejando al autor cómo mejorar la trama, los lectores sensibles analizan el texto buscando fallos, prejuicios y malas representaciones que aparecen en la narración como reflejo del machismo, racismo, LGBTfobia...

Debido a que vivimos en una sociedad machista, por poner un ejemplo, tenemos asumidos una serie de elementos que de forma subconsciente volcamos al escribir. Toda novela presenta una ideología, ya que la persona que escribe no puede desprenderse de sus propios ideales por completo. 

Por supuesto, el escritor es capaz de hacer un acto consciente y desarrollar personajes e incluso una trama completa con ideales totalmente opuestos a los suyos. En estos casos hablamos de elementos puestos de forma intencionada y, por lo tanto, no son trabajo del lector sensible. El sensitivity reader sirve para detectar los elementos que son consecuencia del machismo, racismo, LGBTfobia, etc. que se incluyen en el texto de forma subconsciente.

Creo que con esto queda claro cuál es el papel de un sensitivity reader o lector sensible, ahora bien, ¿quién puede ejercer como tal? 

Esta es una respuesta sencilla: nadie va a conocer mejor qué cosas atacan a un grupo, colectivo o minoría que alguien perteneciente a ese grupo, colectivo o minoría. Una mujer instruida en feminismo va a detectar mucho más fácilmente qué elementos del texto denotan un machismo subyacente, ya que ella misma habrá sufrido sus efectos. De la misma forma, una persona trans verá cuándo se trata de forma inadecuada a un personaje trans o un negro será capaz de encontrar definiciones inadecuadas de personas negras (como cuando Piper Valca señaló que definir a alguien de piel oscura como "de chocolate" es resultado de un racismo subyacente).

En definitiva, un lector sensible presenta una sensibilidad (y de ahí su nombre) mayor que la del autor para detectar estos elementos. Entendiéndose sensibilidad como capacidad de detección, no que sean personas sensibles y se vayan a echar a llorar al leer algo fuerte.

¿PUEDE CUALQUIER PERSONA DE UN GRUPO, COLECTIVO O MINORÍA SER LECTOR SENSIBLE?


No. Al igual que cualquier persona que sepa leer no es un lector editorial ni un buen lector beta. El lector sensible es una figura creada para ayudar al autor dentro del mundo de la literatura. Igual que los escritores no buscan como lectores cero a personas que no estén acostumbradas a leer, tampoco es recomendable elegir un sensitivity reader solo por pertenecer a un colectivo.

¿QUÉ CARACTERÍSTICAS DEBE TENER UN SENSITIVITY READER?


Las características que debe reunir un sensitivity reader o lector sensible van a depender del texto que necesita el autor "testear". Así, si en la novela aparecen personajes femeninos y el autor se preocupa por una buena representación de mujeres sin caer en estereotipos o clichés, tendrá que buscar a una mujer capaz de detectarlos.

Igualmente si lo que aparecen son personas trans, lo ideal sería encontrar a una persona trans que lea el texto y señale qué elementos perpetúan estereotipos o son fruto de una mala representación. Y voy más allá, si el personaje trans que aparece es una mujer, el lector sensible óptimo será una mujer trans (y si aparece un hombre trans, el ideal será un hombre trans; y si aparece una persona no binaria, pues otro tanto) porque las realidades a las que se enfrentan los diferentes colectivos son distintas.

Aun así, una persona con formación en activismo LGBT+, en feminismo y en temas de lucha contra el racismo puede ejercer como sensitivity reader de varios temas (si bien el lector sensible ideal sería alguien específico para cada caso).

Aparte de todo lo arriba mencionado no hay que olvidar lo más importante. Estamos hablando de LECTORES sensibles. Hasta ahora hemos hablado de lo que define el componente "sensible" de un sensitivity reader, pero no hay que olvidar que son LECTORES.

La característica común y que define por igual esta nueva figura del panorama literario es que sea una persona asidua a la lectura. Alguien que lea y que esté acostumbrado a leer mucho. Si, además, hace informes de lectura tanto mejor. Es como encontrar un buen lector beta solo que en lugar de querer que betee o testee o compruebe la veracidad de los viajes espaciales, se busca que compruebe que la representación es correcta.

Cuando un escritor busca lectores beta, busca lectores específicos de su temática que sean capaces de detectar los giros de trama manidos y repetidos en el género, los clichés de los que se abusa en novelas similares... Esto es algo similar. De hecho, lo ideal es combinar ambas figuras y así surgen lectores beta sensibles, es decir, asiduos a leer la temática de la novela que hay que betear y, además, capaces de detectar todos esos elementos de los que hemos hablado más arriba.

Aunque hay quien duda de la utilidad de los lectores beta (en mi opinión eso se debe a que no buscan buenos lectores beta, porque los míos son oro puro), la mayoría de escritores comprende su utilidad y algunos hasta los califican de necesarios e indispensables. Sin embargo, la figura del sensitivity reader está repleta de polémica, del temor a lo "políticamente correcto" (odio esta frase), de burlas debido a que las novelas se convertirán en algodoncitos de azúcar tras pasar por las manos de un sensitivity reader (esto es leído literal de un comentario).

Nada más alejado de la realidad.

LOS LECTORES SENSIBLES NO VUELVEN A LAS NOVELAS BLANDAS


Un lector sensible no se encarga de endulzar el texto hasta convertirlo en una película de Disney. Un buen lector sensible debe ser capaz de comprender el tono y la crueldad del texto. Evidentemente, si el autor quiere enfocar la novela a un público infantil quizá sí que el lector sensible le diga algo sobre el tono y demás (pero igual que se lo podría comentar cualquier otro lector beta, vaya). 

Sin embargo, en novelas para jóvenes-adultos o para adultos, se aceptan un tono más grave, una narración más explícita y elementos más fuertes en general. El lector sensible no está ahí para dulcificar el tono de la novela o hacerla menos cruel y apta para todos los públicos. Su trabajo es otro. Su trabajo consiste en detectar problemas de representación y notificárselos al autor. Nada más.

Algunos autores se han llevado las manos a la cabeza al pensar que un lector sensible decidiría eliminar personajes machistas, homófobos o racistas puestos a propósito en la novela y están equivocados. Un personaje de estas características no es algo negativo per se, menos aún si está puesto con un propósito. De hecho, un lector sensible puede alabar un personaje así si, por ejemplo, es usado como crítica. 

Pongamos un ejemplo con algo diferente y que todos (o casi todos, por desgracia) comprenden que es algo malo: el franquismo. El franquismo, como ideología fascista, autoritaria que marcó el período posterior a la Guerra Civil española, trajo consigo un ambiente de represión, de falta de libertades, de crueldad policial, de censura... Es evidentemente algo malo. 

Pues bien, la película de Guillermo del Toro El laberinto del fauno se ambienta precisamente en esta época y el antagonista, el Capitán Vidal, es un militar franquista con todos los ideales del franquismo encarnados en su persona. Imaginemos que esta película pasase por un supuesto lector sensible para el franquismo (si es que esto pudiera llegar a existir, ya digo que es un ejemplo ajeno a lo que un lector sensible realmente trabaja, haciendo una analogía entre el franquismo y el machismo/racismo/LGBTfobia/capacitismo...). Pues bien, este lector sensible alabaría la figura del Capitán Vidal porque es un ejemplo que sirve como crítica. 

El resto de la película ofrece una idea distinta a la que transmite Vidal. Las mujeres que lo rodean, los rebeldes a los que se enfrenta, la propia niña protagonista, todos los demás personajes y la narración propia de la historia sirven de contrapunto para indicar que la forma de ser de Vidal es deleznable.

Como este, podríamos buscar otros mil ejemplos. Y no hay que ser tan radical. Puede que el autor quiera introducir un leve comentario homófobo, un micromachismo, un estereotipo racista. Y digo quiera, de forma consciente. Por ejemplo: un personaje que insulta a otro llamándolo maricón, un hombre que se siente en la obligación de ceder el paso siempre a las mujeres, una persona blanca que se cambia de acera al ver a una persona racializada venir hacia ella... 

¿Qué pasa entonces cuando el autor quiere meter estos elementos que cito arriba? No pasa nada, porque son fruto de un acto consciente. El autor sabe que está introduciendo un elemento así y puede tener sus razones para hacerlo, como simplemente retratar la realidad como es o utilizar ese elemento como crítica.

Un buen lector sensible debería ser capaz de reconocer si este elemento es usado como crítica, pero ¿y si solo está puesto para representar una realidad existente? ¿Qué pasaría si el sensitivity reader marca ese detalle para el autor? ¿Lo está censurando?

LOS SENSITIVITY READER NO CENSURAN UN TEXTO


Una de las cosas que más se ha comentado es que los sensitivity reader son un punto de control, un checkpoint en el que se decide qué es válido y qué no y por lo tanto se censura todo aquello que el lector sensible considere negativo. Algunos han osado compararlo con la censura ejercida por la Iglesia y la Inquisición a la hora de decidir qué textos eran válidos y cuáles merecían ser quemados.

Craso error, la verdad.

Un sensitivity reader no censura un texto porque, para empezar, jamás es el encargado de retocarlo y modificarlo. El lector sensible hace un informe de lectura señalando los elementos que considere que pueden ser hirientes por la razón que sea y propone alternativas a estos. Pero es el escritor el que tiene la última palabra de lo que aparece en el texto.

Al igual que un lector beta puede decir "esta parte me parece aburrida, quítala" y, aun así, el autor considerar que es importante y dejarla; cuando un lector sensible señala un elemento que considere que debería ser modificado, es el autor quien decide qué hacer al respecto. De hecho, puede que el lector sensible solo señale con un comentario tipo:


"esto puede ser considerado homófobo. Si tu intención es que lo sea, bien, pero si no es tu intención quizá deberías plantearte modificarlo"

Este comentario no está alejado de la realidad. Este comentario es mío. De uno de las muchas lecturas de borradores que hago. Resulta que he ejercido de lector sensible sin saber que lo era. Yo me creía un simple lector beta, pero señalaba esos elementos que me parecían que chirriaban un poco, sobre todo porque sabía que a los autores les preocupaban esos temas. Y me agradecían los comentarios, por cierto.

La existencia de esta nueva figura no supone en caso alguno una censura. Y si no lo tienes claro lo explica con mucha más claridad Logan R Kyle en este artículo (que por cierto tiene un año, así que llevamos un año aguantando los mismos comentarios de personas que critican sin enterarse de qué critican).

Los editores, por poner un ejemplo de persona que sí tiene potestad para modificar el texto final, algunos hasta los adecuan a la ideología de la editorial. Hay editores que piden suprimir ciertos temas controvertidos de las novelas para no tener problemas y no veo a nadie quejarse de esta posible censura. Sin embargo, sí que levantan armas de guerra contra los sensitivity reader y la censura de lo "políticamente correcto", cuando no hay tal censura en un lector sensible. 

¿SON OBLIGATORIOS LOS SENSITIVITY READERS? ¿CUÁNDO SON NECESARIOS? ¿SON ÚTILES?


Los sensitivity readers no son obligatorios nunca. Pero tampoco lo son los correctores, ni los maquetadores profesionales, ni tan siquiera los lectores betas comunes. Nada es obligatorio porque en literatura, como en el resto de artes, no hay reglas inamovibles.

Su necesidad o no va a depender del texto y del autor. Si el autor es una persona concienciada y preocupada por la buena representación en su texto, entonces recurrirá a alguien que le eche un ojo para cerciorarse de que no ha metido la pata en nada de lo que ha escrito. Si el autor, por el contrario, es una persona que no cree que sean necesarios porque los lectores sensibles van a "censurarle" entonces, como es evidente, no va a resultarle útil.

La necesidad también viene determinada por el texto. Al igual que cuando un escritor de ciencia ficción escribe sobre viajes interplanetarios requiere de la ayuda de físicos que puedan explicarle cómo es posible realizar un viaje de tales magnitudes; cuando un texto presenta personajes pertenecientes a algún grupo, colectivo o minoría y el autor está preocupado por representarlos bien, un lector sensible es ese punto de referencia extra.

En definitiva, suponen una consulta externa que ayuda a comprobar que, efectivamente, no se ha metido el gambazo en nada. Ahora bien, los propios movimientos activistas e ideologías (como el feminismo) no son homogéneas, sino que presentan diferentes variantes dentro de cada una. 

Por esto mismo lo que para una persona más liberal puede ser admisible, puede estar mal para una persona más intransigente. O ser interpretado de dos formas distintas por personas con la misma ideología. Este es el único punto de conflicto que se le puede achacar a los sensitivity reader:
¿Cómo está el autor seguro de que la novela no tiene ningún fallo después de pasar por un beteo de lector sensible si esta persona no representa al colectivo completo?

Pues bien, ante esto voy a exponer un caso parecido que sirva de ejemplo. Los correctores de estilo. Dos correctores de estilo diferentes van a corregir un texto de forma diferente porque son dos personas distintas. Puede que para uno sean necesarias las comas antes de "y" si hay cambio de sujeto en las dos oraciones que forman la compuesta, y para el otro sea una aberración poner una coma antes de esa "y" por esa razón. Uno podría considerar tildar los "como" completivos, mientras que el otro decidiría que sin tilde es la forma correcta. Y como estos, mil ejemplos más.

Sin embargo, pese a las discrepancias entre correctores de estilo ningún autor se pregunta: ¿cómo estoy seguro de que mi novela no tiene ningún error tras pasar por una corrección si esta persona puede tener un criterio distinto a otros correctores? No se lo preguntan porque comprenden la utilidad de un corrector de estilo y saben que es mejor tener uno que ninguno.

Espero que algún día esta misma realidad se transmita a los lectores sensibles y se comprenda que, si bien no son indispensables, sí que son útiles (al menos para el autor al que le preocupen estos temas).

Con esto espero haber aclarado muchas de las dudas que surgen en estos días sobre los sensitivity reader, qué son y para qué sirven. Si estás buscando uno, yo mismo trabajo como tal (y puedes contactarme si quieres).

Y si te ha quedado alguna duda extra o tienes algo que aportar, siempre puedes dejármelo en los comentarios.

;)


Si te ha gustado esta entrada puedes hacerme un favor gigante y compartirla.

Y si quieres estar pendiente del contenido del blog puedes seguirme en Twitter y Facebook o apuntarte a mi lista de correos: ^^







¡¡¡¡POR CIERTO!!!!


En La Maldición del Escritor estamos organizando una antología de relatos de fantasía, terror y ciencia ficción protagonizada por personajes LGBT+. No dudes en participar que queremos hacer mucho ruido para revindicar que las personas no cisheteronormativas también tenemos derecho a protagonizar historias cuyo núcleo no sea nuestra no cisheteronormatividad. 


Inciso dos: sé que llevo mucho tiempo desaparecido y yo también he echado de menos el blog. Muchos me habéis contactado preguntándome y sabéis que tengo problemas de ansiedad. Estoy haciendo lo que puedo para recuperarme, así que gracias por ser tan maravillosos y comprensivos :)