6 mar. 2017

Representación LGBT: estereotipos y el escritor que va de inclusivo

¿Has leído algún libro en el que aparece un personaje LGBT+ cargado de estereotipos? ¿El gay solo se define por su sexualidad? ¿La lesbiana bollera es muy masculina porque fue criada en una casa llena de hombres? O mejor, ¿su padre quería que fuese un tío y la trató como tal?

De forma más rara aún es posible que hayas encontrado un personaje asexual. Seguro que también era arromántico y más frío que un témpano de hielo, ¿verdad? 

Hoy hablamos de estereotipos y del escritor que va de inclusivo.

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REPRESENTACIÓN LGBT: ESTEREOTIPOS Y EL ESCRITOR QUE VA DE INCLUSIVO



¿Qué define a un personaje LGBT+?


Cuando leo un libro y descubro que uno de los personajes es LGBT  me pasan dos cosas:

1) Me emociono ante la idea de personajes que representen a una parte olvidada de la población.
2) Me muero de miedo.

¿Por qué esta segunda reacción? Pues porque sé el daño que puede hacer un personaje LGBT mal representado. Tengo mucho miedo de que, una vez que el personaje revela que no es heterosexual o que es una persona transgénero, quede definido solo y únicamente por su condición de persona LGBT.

Pongamos el ejemplo de un hombre homosexual (que es lo que más abunda en temática de representación LGBT*): revelar su sexualidad supone que de ahí en adelante todas sus intervenciones estén relacionadas con que es gay. Ya puede ser el drama de que la familia no lo acepte, de que le hayan dado una paliza, de que ha conocido a un chico nuevo que le gusta... Cualquier intervención está ligada sí o sí con su orientación sexual.

Esto pasa, en parte, con Patrick de Las ventajas de ser un marginado (The Perks of Being a Wallflower en su título original en inglés / Las ventajas de ser invisible en Hispanoamérica)**. Desde que se revela que es gay, su arco de personaje gira en torno a su sexualidad: mantiene una relación secreta con Brad (gay en el armario y quarterback del equipo de fútbol), después le dan una paliza por ser «maricón» (el propio Brad entre ellos porque se niega a salir del armario), más tarde besa a Charlie...

Patrick no es un mal personaje, pero queda restringido a su sexualidad.

Si no ves el problema de este tipo de cosas, déjame explicártelo. Imagina que hay un personaje heterosexual y que cada dos páginas tienen que recordarte que lo es. Si es un hombre, cada párrafo tienen que remarcarte que le gustan las mujeres. Ya puede intentar ligarse a una o decir qué buena está aquella o la otra: necesita recordarte que a él le gustan las tías.

¿Absurdo, verdad?

Lo que definiría a ese personaje heterosexual no es SOLO su atracción por las mujeres. Será, por ejemplo, su inseguridad a la hora de leer algo en público porque es disléxico y se muere de vergüenza, serán sus gustos de música, sus inquietudes en la vida. Quizá lo más característico de su persona sea que quiere cumplir su deseo de convertirse en un minero lunar o en el brujo más joven en superar las siete pruebas de la torre de hechicería.

Con los personajes LGBT, debería ser igual. La sexualidad o el género definen una parte de lo que son, pero no lo definen todo. Lo definirán en parte sus actos y no todos tienen que estar relacionados con estos dos aspectos. ¿Tan difícil es encontrar una guerrera que quiera salvar a su pueblo y que, en un momento aleatorio, diga que vio una chica que le pareció atractiva? Y que siga después con su historia.

De todas formas, lo que define a cualquier persona y, por ende, a cualquier personaje es la personalidad (wow, Rafa, te has lucido. Pues hay quien parece que lo olvida).


Los personajes LGBT (como el resto) tendrán inquietudes, inseguridades, miedos, deseos, anhelos... Su actitud frente al mundo puede ser desde la timidez absoluta hasta la máxima extroversión posible.

Un personaje, independientemente de su género o de su sexualidad, puede ser religioso, valiente o cobarde, amable o un hijo de puta en las formas. Cualquier personaje puede ser el protagonista. O el asesino.

¿Acaso una mujer lesbiana no puede ser ambiciosa? ¿O tímida? No todas son varoniles y llevan camisas de cuadros. Dejemos de lado los...


Estereotipos LGBT+


Una de las cosas que más puede molestar a cualquier persona es que la encasillen en un estereotipo y esto es algo que todos, absolutamente todos, podemos comprender. ¿Por qué? Porque hay estereotipos para todos nosotros.

Pongamos por ejemplo que eres catalán. Seguro que no te gustaría que te dijese que eres tacaño, pesetero y rata. ¿Verdad? Porque es un estereotipo sin fundamento y sin sentido. Habrá catalanes que no suelten un euro jamás, sí. Pero igual que hay madrileños, portugueses o rusos tacaños.

¿Eres mexicano? Entonces seguro que llevas un sombrero y vives en un desierto. 

Yo que soy andaluz me echo una siesta a diario. Y de seis horas. ¿No?

Pues no. De hecho me sientan fatal y me despierto con dolor de cabeza. Jamás me duermo al medio día. Por lo que podrás comprender que los estereotipos de ese tipo son absurdos (y sin fundamento).

Pues con los personajes LGBT+ pasa igual. Estos son los principales estereotipos que se pueden ver en ficción:

1) Hombre gay afeminado: el hombre homosexual se presenta sí o sí como una persona a la que le gusta la moda, maquillarse, adora los tacones, mueve las manos en exceso y habla de sí mismo en femenino.*** Pues es un error. Sí, existen hombres con formas de ser más delicadas. Pero ni todos los gays son así ni todos los hombres que son así son gays.

2) La lesbiana masculina: lleva camisa de cuadros, bebe cerveza a morro de la botella, es un poco zafia y no le importa escupir un mocajo de dos kilos. Jamás lleva vestidos ni falda y tiene todos los estereotipos de un hombre muy muy macho pero con tetas. Pues bien, todo ese tipo de cosas no hacen a un hombre muy macho ni a una mujer lesbiana. Estamos igual que en el caso anterior: ni todas las mujeres con formas "rudas" son lesbianas, ni todas las lesbianas tienen formas "rudas". Incluyendo toda la gama intermedia de posibles personalidades.


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Me falta precisamente la bollera leñadora. Que las habrá, pero no todas son así.

3) El bisexual que se tira a todo lo que se mueve: la ninfomanía (que procede, por cierto, de la palabra ninfa) no tiene nada que ver con la orientación sexual. Una persona bisexual se siente atraída por cualquier género, pero no necesariamente por cualquier persona. La diferencia entre ambas cosas es abismal. Se puede ser bisexual y ser un auténtico mojigato. Y no, ser bisexual no es una fase ni supone que te gusten por igual hombres y mujeres. Significa que te gustan ambos (aunque sea en un 80-20, por ejemplo).

4) El gay/La lesbiana que descubre que es transgénero: como vivimos en una sociedad heteronormativa (es decir, que se esfuerza por verlo todo desde la perspectiva de una relación heterosexual), es más fácil comprender este proceso: hombre descubre que se siente atraído por hombres > hombre gay > hombre gay afeminado > hombre gay que en realidad se siente chica > chica transgénero heterosexual. Pues bien, esto es un error porque ser una persona trans no tiene nada que ver con una orientación sexual. El hombre que ha nacido con vulva es hombre siempre, no una mujer que descubre que se siente hombre. Y es hombre independientemente de que se sienta atraído por las mujeres, por los hombres, por ambos o por ninguno. Igual vale para las mujeres transgénero (y para las personas de género no binario).


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Que no te engañen: algunos niños nacen con pene, algunas niñas nacen con vulva.
Pero si naces hombre, eres hombre independientemente de lo que te cuelgue entre las piernas.
Si eres mujer, seguirás siéndolo aunque no tengas vagina.

5) Asexual y distante: porque en el momento que un personaje no siente interés alguno en mantener relaciones sexuales se vuelve una persona distante y fría, carente de emociones, ¿no? Pues de nuevo, no. Las personas asexuales que conozco son muy cariñosas, pero (como en cualquier otro caso) hay personas más frías, más distantes, más cercanas, más alegres, más reservadas, más empáticas, más bordes, más amables... Que no les atraiga la idea de tener una relación sexual no implica que no puedan enamorarse, sentir afecto por otras personas, querer a alguien... Y además, pueden ser asexuales y sentirse atraídas (de forma romántica) por personas de su mismo género (homorromántico), del género contrario (heterorromántico) o de ambos (birromántico), no ser sí o sí arrománticas. Pero vaya, ser arromántico tampoco los hace témpanos de hielo, pueden seguir siendo MUY cariñosos. La personalidad y la sexualidad no están ligadas. 

Aquí he mencionado los principales estereotipos LGBT y los casos que más conozco, pero habrá muchos más que me dejo en el tintero. El problema de este tipo de cosas es cuando el autor los utiliza solo para ganarse su...


Chapa de escritor inclusivo


Seguro que sabes a lo que me refiero. Has leído un libro, o visto una serie o peli o lo que sea, y resulta que el autor mete a un personaje LGBT (un hombre gay, para qué nos vamos a engañar) que queda definido solo por su sexualidad.

Puede que no sea estereotipado, pero sí que va a estar ahí para que el autor pueda decir: "mira qué respetuoso soy, mira como incluyo diversidad. Amadme por lo inclusivo que soy". 

¿Cómo lo notamos? Pues por una serie de factores: 

1) Va a ser el único (o los únicos si aparecen en pareja) personaje LGBT de la novela. 

2) El 90% de sus escenas van estar relacionadas con su sexualidad (que muy seguramente se revele muy temprano en la historia porque hay que dejar claro que es #GayDesdeElPrincipio). 

3) Y va a ser un personaje secundario.

Seguro que se te ocurren varios ejemplos que cumplan estos tres puntos. Pues bien, el autor está buscando la aprobación del público en lugar de meter una diversidad real en sus libros.

Pero hay algo incluso peor que esto y es cuando el autor no revela que los personajes son LGBT hasta mucho tiempo después de que la obra haya dado frutos. Esto se puede deber a dos cosas: al miedo de que el público (o la editorial) te den la espalda por introducir personajes de este tipo o por ganarte tu chapa de escritor inclusivo. 

Esto, por ejemplo, es lo que le ha pasado a J.K. Rowling y la salida del armario de personajes como Seamus Finnigan y Dean Thomas o el mismísimo Albus Dumbledore. Quede constancia de que me encanta la obra (puede que autobiográfica) de Rowling, pero me pareció muy cobarde no revelar ninguno de estos datos a lo largo de una saga de siete novelas cuando sí que introduce intereses románticos heterosexuales hasta en la sopa.


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¿Tan difícil era poner una escena en la que Dean Thomas y Seamus Finnigan dejasen claro que eran pareja? Podrían haber ido juntos al baile, por ejemplo.
De nada me sirve que J.K. Rowling dijese después que lo último que le había dicho Seamus a Dean antes de la batalla de Hogwarts es "Te quiero". Porque en los libros esto no aparece.
(La imagen, por cierto, es de la grabación de la cuarta película, en la que los actores estuvieron bailando juntos detrás de las cámaras).

Aún está a tiempo de demostrarme que no tiene miedo de las críticas y plantarme a un Albus gay enamorado de Grindewald en las películas de Animales fantásticos (Fantastic Beasts en inglés).

Lo sé, lo sé. Aquel del fondo se ha enfadado y dice que me quejo de cosas absurdas. Que incluso cuando se nos incluye en las historias tengo que quejarme, ¿verdad? Y me preguntará: 


¿Cuántos personajes LGBT+ deben aparecer en un libro?


Pues eso ya está solucionado porque la necesidad de que haya un personaje LGBT en los libros fue algo que hablé largo y tendido en un artículo anteriorNo es obligatorio que aparezca ningún personaje LGBT.

La novela puede estar formada por completo por personajes heterosexuales y no pasaría nada. Puede que el autor no sea consciente de que no introduce diversidad. Es lógico que, si no está familiarizado con este tipo de situaciones, no se dé cuenta de que está olvidando a un porcentaje de la población.

Ahora bien, si eres escritor consagrado, estoy seguro de que tus lectores te habrán mencionado en algún momento que quieren una pareja LGBT. Incluso si no te lo han dicho de forma directa, seguro que hay algún fanfic o un grupo de fans que les encanta tal o cual pareja de dos personas del mismo género.

Si tienes cuarenta libros y resulta que no tienes ni un solo personaje que no sea heterosexual... quizás sí que tengas un problema de LGTBfobia tan interiorizado que no te hayas ni percatado de ello.

Siendo estrictos, para una representación fiel del mundo real habría que seguir los porcentajes demográficos de personas LGBT en el mundo. Más aún si la novela está ambientada en el nuestro mundo y en la era contemporánea (que no son pocas).

Durante mucho tiempo, se ha hablado de un 10% simbólico, basado en una estimación de Alfrend Kinsley en 1940. Estos datos, sin embargo, han sido puestos en entredicho muchas veces (acusados de demasiado elevados y de demasiado bajos). Sobre todo porque las encuestas estaban (y están) muy sesgadas por los prejuicios: una persona que no acepte su condición no heterosexual y/o cisgénero, difícilmente va a revelarlo.

Hace unos años, unos científicos americanos estudiaron la población gay, lesbiana y bisexual de Estados Unidos. El análisis demográfico, que fue publicado en The Guardian, incluía datos de los año 1990, 2000 y 2010.

Resulta bastante curioso, si te fijas en las cifras, como el porcentaje de personas que se define como LGBT va aumentando progresivamente. A mi modo de ver, no es que surjan de la nada, sino que en los 90 ser gay, lesbiana o bisexual suponía ser un apestado social. No creo que haya un aumento de población LGBT, sino que más gente se atreve a decirlo.

Además, se puede ver (en los resultados más recientes del 2010) cómo el 1% de las mujeres se identifican como lesbianas, el 1.4% de los hombres como gays y el 1% de hombres y el 1% de mujeres como bisexuales. Si sumamos, nos daría un total de 4.4% de población LGB(excluyo la T y el resto porque no están considerados en la encuesta).

PERO (y aquí viene lo importante) las personas que manifestaban tener o haber tenido relaciones con personas de su mismo género no eran un 4.4% de la población: el 16% de las mujeres y el 8% de los hombres habían disfrutado de relaciones homosexuales. Vamos, un total del 12% de la población.

A mí esto me hace pensar en una cosa: que muchas de esas personas quizá ni siquiera se han planteado la posibilidad de no ser heterosexuales (o que tienen miedo de no serlo). Así surgen términos absurdos como heteroflexibles, personas que se definen como heterosexuales pero que mantienen relaciones sexuales con personas de su mismo género.

¿Por qué se recurre al palabro heteroflexible en lugar de decir simplemente que se es bisexual? Puede que sea por desconocimiento o, lo más probable, por la bifobia (u homofobia) interna que impide que consideres que no eres heterosexual.

En cualquier caso, y quedándonos con la cifra más baja para no perjudicar el ego de ningún escritor que se niegue a incluir personajes LGBT en exceso, debería existir un 4.4% de personajes con sexualidades no heterosexuales. Es decir, al menos 1 de cada 25 personajes para que fuese fiel al mundo real en el que se ambienta (y digo fiel porque ya has visto que el porcentaje podría ser mayor que 4.4%). 

A eso habría que añadirle los porcentajes de personas transgénero, asexuales y el resto de espectros queer.

Pero, oye, que tampoco tiene por qué ser así. Porque yo soy escritor de fantasía y ambiento algunas novelas (no todas, porque otras son fantasía urbana contemporánea) en mundos que no existen. Pues igual que se puede crear una fantasía medieval no machista, se pueden crear una fantasía con personajes LGBT abundantes. 

O, si hablamos de ciencia ficción, un mundo en el que el dilema no sea ser LGBT sino sentirse atraído por razas extraterrestres o solo por humanos.

Horizonte-Rojo-de-Rocio-Vega-Ciencia-Ficcion-con-personajes-LGBT
Horizonte Rojo es una saga de novelas cortas de la autora Rocío Vega.
Ciencia ficción con personajes LGBT en el que Kerr, la protagonista, tiene prejuicios contra las relaciones con extraterrestres (en realidad, tiene prejuicios contra casi todo).


Por mi parte queda poco que añadir. Los estereotipos son algo que hace daño. Los escritores que revelan la condición LGBT de los personajes después de recabar el éxito (o para atraerlo más) dan visibilidad, cierto, pero una visibilidad que duele y que nos aparta a personajes secundarios cuya sexualidad es un tema espinoso que no decidieron abordar en la obra original.

Por suerte, el mundo va cambiando cada día un poquito más y se hace más y más justo para todos. Porque lo que queremos es que todos podamos manifestar nuestra forma de ser y nuestra sexualidad sin ningún tipo de represión ni temor a represalias. 

Como dijo Logan R. Kyle (y así la cité en el otro artículo), la normalización empieza en la ficción.

Y nos queda mucha ficción por descubrir.



¿Has reconocido los estereotipos de los que hablo? 
¿Algún otro caso de escritor que reclame su chapa de inclusivo? 
Déjamelo en comentarios ;) 






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Nota: aquí hablo de representación de personajes LGBT en novelas que no son exclusivas de esta temática, debido a que continúo el post anterior en el que trato este tema. En novelas románticas o dramáticas LGBT es evidente que se va a mostrar desde el principio que el personaje tiene esta condición y cosas por el estilo que he mencionado como características de escritores que van de inclusivos.

*Aún queda mucho camino por recorrer para que la representación gay sea suficiente, pero hay que reconocer que el resto de grupos del colectivo LGBT+ están en una situación de invisibilidad mucho mayor. Espero que poco a poco vayamos ganando terreno 😉
**Aquí me refiero sobre todo a la película.
***Esto, a su vez, es un conjunto de estereotipos del género femenino. A todas las mujeres les gusta la moda, maquillarse, etc, etc. Ays... qué de prejuicios absurdos.

16 comentarios:

  1. Muy interesante y muy a tener en cuenta, pero no puedo evitar comentarte algo: creo que el 16% de las mujeres y el 8% de los hombres suman no el 24, sino el 12% de la población, que igualmente es un montón de peña.

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    1. Cierto, cierto. Qué fallo más tonto jajaja
      ¡Gracias por la corrección!

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  2. Uno de los temores de haber metido personajes Lgbt en mi novela (más que meterlos "descubrí" que lo eran a mitad del libro) era haberlo hecho de forma irrespetuosa y la verdad, me quedo bastante más tranquilo después de leer esto. También hay un personaje que decidí tiempo atrás que era asexual pero la trama no me dio la oportunidad de dejarlo claro, pues supongo que el hecho de que el personaje no mostrara interés sexual por ninguno de los demás personajes no es definitorio. Sin embargo la historia del personaje no acaba con la trama y espero mostrar en un futuro más de ese personaje.

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    1. En mi opinión eso es hacerlo bien. Yo no voy pensando: "mmmm... tengo 10 personajes con nombre, así que este aleatorio es *tiro dado* gay".
      Sino que los personajes surgen en un completo: veo su físico, su personalidad, sus gustos, su edad y, sí, también su orientación sexual.

      Si a ti te pasa igual, que "descubres" que lo son, es que no lo haces por ganarte la chapita. Y eso es bien.

      Y sí, si no muestra interés sexual por nadie la gente dará por hecho que es hetero. Es un coñazo, pero es así.

      En fin, muchas gracias por el comentario. ¡Y ánimo con la novela!

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  3. Me encanta cuando, para explicar lo absurdo que es algo a lo que estamos acostumbrados, señalas lo ridículo que es recordar que alguien es hetero y demás (aunque en algunos libros me da la impresión de que sí que hay obsesión por recordarnos lo hetero, machos y poderosamente sexuales que son muchos hombres. Claro que no va con la misma intención).

    Lo de Rowling no tiene nombre y dudo mucho que las películas vayan a solucionarlo (al menos para mí) porque lo que importaba era el libro. Si en el libro hubiera salido, nadie habría podido negarlo. Pero para qué arriesgarse, es que "está implícito", como la relación de Renly y Loras con Canción de Hielo y Fuego, pero bien que Martin se regodea en lesbianismo (o bisexualidad, que muchas veces es puro morbo para desfogarse y no relaciones profundizadas). La hipocresía de algunos de verdad que aplasta.

    Y hablando de estereotipos, ¿qué opinas de la noticia de que Le Fou de la Bella y la Bestia va a estar enamorado de Gastón? Cuando se anunció que iba a haber un personaje gay, todo el mundo asumió que serían Ding Dong y Lumière (lo cual creo que habla por sí solo), pero en su lugar van a poner a un personaje malicioso y estúpido. No sé hasta qué punto lo tratarán en la película pero tela marinera...En casos así, como me pasa con muchas representaciones de mujeres, pienso que para eso mejor que no hagan nada y lo dejen en manos de gente más responsable. Pero quizás sea demasiado radical.

    En definitiva, un buen artículo que, esperemos, abra los ojos a más de uno/a. ¡Gracias por compartir!

    Atte. Rika~

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    1. Uso ejemplos de heterosexuales porque como están normalizados es muy fácil ver lo absurdo que es todo xD (y sí, hay machitos que van de machitos y recuerdan que son machitos cada dos machosegundos).

      Lo de Martin... casi prefiero no hablarlo porque me como a alguien. La verdad.

      En cuanto a Le Fou... la verdad es que lo veo hasta lógico. Ya en la versión original demostraba tener una admiración exacerbada hacia Gastón. Que estuviese enamorado de él no me resultaría extraño, la verdad. Y casi me gusta que sea el malo el que es gay. No es habitual encontrarse personajes LGBT villanos. Es diferente al cliché de que mujer + poder = peligro.

      O por lo menos yo lo veo diferente.

      No sé, a ver qué sale de la peli. Lo mismo me plantan a un Le Fou con más pluma que pelos tiene Gastón en el pecho y estamos ante el mismo estereotipo manido de siempre...

      Gracias a ti, Rika, que sé que siempre estás al otro lado dando apoyo ^^

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  4. El artículo es muy completo incluso con tantos datos, pero creo que sí que hay más gente gay, lesbiana y trans ahora. Además parece que por hacerse los modernos y los diferentes ya se crean cosas asbsurdas y sin sentido.

    También me cansa un poco que de repente solo hables de estos temas, me gustaba más cuando hablabas de escritura sin querer inculcarnos tus ideas.

    Un saludo

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    1. Hola, Julen.
      No sé cómo tomarme tu comentario, si como un tipo de ataque muy cortés o como alguien que habla desde la ignorancia.
      No creo que haya más gente no-heterosexual-cis. Sino que ahora la gente tiene menos miedo de decirlo (tal y como digo en el post).
      Igualmente no es que surjan cosas absurdas, es que muchos no saben cómo definirse con términos antiguos y surgen términos nuevos para cubrir esos huecos. Además, hace unos años en los que no existían estos términos la gente (por lógica) no podía describirse así.
      ¿Cómo va alguien a describirse como asexual homorromántico si no sabe ni lo que es asexual ni arromántico?

      Por otro lado, no intento inculcar mis ideales a nadie, solo quiero que la gente se plantee las cosas. Que si después de leer 20 libros ven que no hay ni un solo personaje que no sea blanco, heterosexual y cisgénero piensen que quizás algo falla.

      ¿Que quiero influenciar a mi público? Por supuesto, para que en un futuro todos seamos iguales y podamos vivir sin tener miedo a decir quién somos y cómo somos. No creo ser ninguna mala influencia por pedir respeto para todos por igual.

      Un saludo, Julen.

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  5. "¿Eres mexicano? Entonces seguro que llevas un sombrero y vives en un desierto."
    No sabes nada, no vivimos en el desierto, nos dormimos bajo la sombra de un cactus, chico. Okokok, ya que hemos aclarado ese punto (?)
    Por cierto, lo del gay afeminado es algo muy común con los inclusivos estos, pero hay algo que me da igual de miedo y es de la homoerótica yanqui: el gay ultramasculino y musculoso que no soporta a los afeminados. ¿¿¿¿???? Igual en español no lo he visto aun, pero me da miedo porque tienen tendencia a estar "que yo no soy afeminado, joder" todo el rato. o.O En fin, Rafa, buenísima entrada :D

    Nea.

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    1. Menos mal que tengo una mexicana para explicarme los clichés de allá. ¡Que no sabía yo que los cactus eran cómodos para dormir!

      Ya... el estereotipo de hombre que "parece hetero pero no lo es" (parece hetero porque asocian hetero a esas peculiaridades de personalidad y comportamiento concretos, pero vaya...).

      Me alegro de que te haya gustado. ¡Que duermas buena siesta bajo el cactus bebiendo tequila! (??)

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  6. Respecto a lo de JK Rowling creo q debemos tener en cuenta el contexto y la sociedad en la que escribió los libros, no pudo ni firmar sus libros con su nombre de mujer, crees en serio q la hubieran dejado meter personajes lgtb+? No debemos juzgar a los autores sacandolos de contexto,en cuanto ha podido ha sacado del armario a personajes y muchos fans la insultaban por ello en tw he llegado a leer incluso q no podían ser personajes gays porque no se comportaban como tal mostrando su pluma entre otras lindezas... Es como juzgar a las feministas de otros tiempos como tibias cuando en su tiempo eran revolucionarias, no olvidemos el doloroso contexto de invisibilidad y censura por parte de los editores etc a los personajes lgtb+



    Hablando sobre los personajes en general creo q si muestras más tarde la sexualidad de tus personajes, haces q si un homofobo q no sabe q lo es le coje cariño a tu personaje y luego le produce rechazo al saber q es gay le puedes hacer pensar y cuestionarse cosas.

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    1. Entiendo tu punto, pero no estoy de acuerdo. Cuando empezó a publicar J.K. Rowling fue capada hasta en su nombre y es lógico pensar que no le dejarían poner un personaje LGBT así como así.

      Pero para cuando salió la cuarta película (donde es el baile) ya tenía millones de sobra y podía hacer lo que le diese la gana que iba a tener ventas SEGURO. ¿No podía meter presión para que apareciesen en el baile juntos? Total, el romanticismo entre Luna y Neville se lo sacan de la manga.

      Cuando publicó el séptimo libro, J.K. Rowling era la mujer más rica de Reino Unido. En ese libro salen las memorias de Dumbledore y ella ya tenía influencia suficiente como para poder poner de forma clara que era gay.

      En cuanto a lo otro... no sé. A veces solo genera rechazo y nada de cuestionarse. Por desgracia -_-u

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  7. Me gusto el articulo, aunque yo no metería a las personas asexuales dentro del colectivo ¿Por que? En caso de ser asexuales heteroromanticos, son eso, heteros. Jamas sufrieran homofobia, bifobia o transfobia. En caso de asexuales arromanticos viene a darse lo mismo ¿Qué pueden sufrir presion social por no tener pareja y no interesarles tener sexo? Por supuesto, pero eso sería para un colectivo aparte.

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    1. Siguen sufriendo una discriminación. De todas formas, el colectivo LGBT+ no debería precisamente discriminar a nadie, al contrario.
      Lo que debemos hacer es crear una piña, demostrar que podemos trabajar juntos y codo con codo por la inclusión de las personas no heterosexuales y de las personas trans.

      Un asexuales es, por definición, no heterosexual. Porque no va a querer mantener sexo con alguien del sexo opuesto.

      Y además, pueden sufrir homofobia, bifobia y transfobia. Ser asexuales no los hace arrománticos, ya lo he dicho. Por lo que, además de la discriminación por decir que no quieren mantener relaciones sexuales (porque la gente los considera bichos raros), pueden sufrir homofobia si son homorrománticos, bifobia si son birrománticos y transfobia si son personas trans.

      El + de LGBT+ está para incluir a los intersex, a los géneros neutros, personas queer y, sí también a los asexuales.

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  8. Los clichés son un arma de doble filo. Dentro del colectivo LGTB+ los usamos a destajo, casi siempre en tono humorístico y autoparódico, pero no deja de ser llamativo.
    Me encantó el artículo.

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    1. Esto es como todo. Puedes meter un personaje gay ultra femenino, una bollera camionera si quieres. Hay lesbianas que conducen camiones y llevan camisas de cuadro. Y hombres homosexuales afeminados, por supuesto.

      El error creo que viene cuando TODOS los personajes que introduce el autor son así. Más que nada porque significa que esa es su visión de las personas LGBT.

      Me alegro de que te haya gustado el post ^^

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