25 abr. 2016

Elige un bando: Personajes planos y redondos

Ya habrás visto que me preocupa mucho crear buenos personajes, ¿no? No sé si es la formación de científico o qué, pero me da por analizar qué personajes me gustan y por qué. El caso es que llevo muuuucho tiempo defendiendo que un buen personaje debe tener una evolución, una complejidad... el personaje debe sufrir un cambio a lo largo de la historia. 

Estarás de acuerdo conmigo, ¿no? Pues hubo alguien que no lo estuvo. No me lo podía creer, ¿cómo puede ser bueno un personaje que no cambia? Pues, después de un leve debate, he de decir que tuve que darle la razón (gracias, Manu). 

¡ESPERA! No te vayas, por favor. No me he vuelto loco, te lo prometo. Déjame explicarme y, para eso, hacemos un repaso a los conocidos como personajes planos y personajes redondos, ¿te parece?



ELIGE UN BANDO:
PERSONAJES PLANOS Y REDONDOS

¿Seguro que se llaman así?

A ver, voy a aclararme. Llevo toda mi vida escuchando hablar de personajes planos y redondos. Seguro que tú también. Según tenía entendido, y según he leído en MUCHOS sitios, los personajes redondos son los que tienen una personalidad con varias facetas (personalidad compleja) y evolucionan y cambian a lo largo de la historia. Por otro lado, los personajes planos tienen una personalidad basada en uno o dos caracteres y no evolucionan a lo largo de la historia. 

Hala, ya he terminado la entrada. FIN

Obviamente no. Las cosas no son tan simples. O por lo menos a mí no me valen así de simples. Un personaje puede tener más o menos complejidad independientemente de si evoluciona o no a lo largo de la historia. 

Afortunadamente no soy el único que piensa así y encontré por ahí otras clasificaciones que me convencieron más. Así distinguimos y separamos personajes planos/redondos de personajes estáticos/dinámicos


E. M. Forster y los personajes planos y redondos

El escritor británico Edward Morgan Forster fue el primero en clasificar a los personajes en planos y redondos. ¿En qué se basa esta clasificación? Forster los clasifica en función de los planos que tenga su personalidad. Yo puedo ser amable o borde, pero no soy sólo amable o borde. También soy inquieto/tranquilo, perezoso/activo... me gusta leer, el cine, el senderismo... 

Mi personalidad tiene múltiples caras, tengo relieve, no soy plano (nadie lo es). 

Así, Forster clasifica los personajes en base a esto: 

- Personajes planos: aquellos que presentan uno (o dos) rasgos de personalidad.
- Personajes redondos: aquellos que presentan múltiples rasgos (en ocasiones contradictorios entre sí) que se desarrollan a lo largo de la historia. 

De entrada, cualquiera puede pensar que los personajes planos no son buenos para una historia, ¿no? Cuántos más caracteres, cuanto más rasgos de personalidad tenga un personaje mejor construido está y por lo tanto más realista y mejor es. 

Ahí entramos en el error. Más construido sin duda, más realista por supuesto, pero ¿mejor? ¿Siempre es mejor usar personajes redondos que personajes planos? Ahí  el propio Forster tiene la respuesta (que ya se encargó él de hacer el análisis). 

Los personajes planos resultan muy útiles para el autor, ya que apenas requieren presentación del personaje. Esto los hace muy fáciles de recordar por el lector, ya que las circunstancias no lo cambian y mantienen ese (o esos pocos) carácter que los definen. 

Así definidos, podríamos pensar que un personaje plano está obligado a ser un secundario. Y, de hecho, así es en la mayoría de los casos. Los personajes secundarios suelen ser personajes planos. Es como cuando conoces a alguien: sabes poco de su personalidad y eres capaz de definirlo con una o dos frases sin entrar en grandes complicaciones. El secundario es esa persona a la que hemos visto en dos o tres ocasiones y de la que conocemos poco (por lo que solo vemos una dimensión de su personalidad, es plana). 

Sin embargo, hay grandes historias con personajes planos como protagonistas: La Odisea, Mobby Dick, Alicia en el País de las Maravillas...

"Hola, soy un buen personaje plano y toda mi vida se basa en esta frase. Prepárate a morir"

Los personajes redondos, por su parte, suelen ser los protagonistas por razones obvias. Las múltiples facetas que presentan dan mucho más juego, pudiendo dar lugar a situaciones de contradicciones en su comportamiento, conflictos morales... y por lo tanto el lector es capaz de sorprenderse con las decisiones que tome. 

Por ejemplo, imagina un personaje que ama a su familia defendiéndola de todo y que es tremendamente religioso. ¿Qué pasaría si la religión que defiende decide sacrificar a un miembro de su familia? El personaje se verá en un dilema: salvar a su hermana o alimentar al dios oscuro con la sangre de una virgen, ¿qué debería escoger? El lector no puede saberlo, porque el personaje tampoco lo sabe. Y haga lo que haga va a sorprender. 

Un personaje redondo trae consigo lo imprevisible de la vida.

Pero hasta ahora sólo he hablado de la personalidad del personaje, en ningún momento hemos hablado de si esa personalidad varía o no a lo largo de la historia. Porque eso es otra cosa...


La evolución del personaje

Desconozco quién decidió hacer esta clasificación, así que no puedo hablaros de él igual que he hecho con Forster, lo siento. En cualquier caso, la clasificación es obvia y habla por sí sola: 

- Personajes estáticos: aquellos que no presentan ninguna evolución a lo largo de la historia, por lo que presentan las mismas características al principio y al final de esta. 
- Personajes dinámicos: aquellos que se transformar y evolucionan a lo largo de la historia debido a lo que les ocurre en estas. La evolución puede ser tanto positiva como negativa. 

Igual que ocurre con los personajes planos y redondos, podríamos pensar que un personaje dinámico es mejor que un personaje estático. Y aquí sí que voy a tener que discrepar. 

Hay personajes estáticos que son mucho mejores que personajes dinámicos, ya que su personalidad es fruto de un proceso de evolución previo a la narración. Imaginad un personaje que ya ha tenido su propia historia, sus propios problemas que le han obligado a ver la vida de otra forma y lo han transformado en lo que es. ¿Sería un mal personaje a pesar de que no cambie en ningún momento de la historia que se cuenta? 

Quizás en ambiguo no lo entiendas tan claro como con un ejemplo (los ejemplos me dan la vida). 

Dumbledore es un personaje estático. No cambia su personalidad ni su actitud a lo largo de los libros. Es un personaje con millones de rasgos en su personalidad (sí, es un personaje redondo) que se nos van revelando poco a poco. Pero sus características son inmutables y producto de todo lo que ha vivido antes de la historia que se nos cuenta en los libros. ¿Te parece Dumbledore un mal personaje? ¿A pesar de toda la complejidad que entrañan sus decisiones? Evidentemente, no, Dumbledore no es un mal personaje. 

Hay muchos personajes estáticos que son fantásticos. Ahí tenemos a Medea y Laertes de El Ciclo de la Luna Roja de Jose Antonio Cotrina. Salen poco, quizás, pero sus personalidades, sus características son arrolladoras. E incluso me atrevería a decir que rozan levemente la característica de personajes planos, pero siguen siendo cautivadores. 

Viendo todo esto quizás te surja la misma duda que a mí: ¿cómo deben ser mis personajes entonces? Obviamente la respuesta a esta pregunta va a depender de si el personaje es principal o secundario, de si es una novela o un cuento, de si es una comedia o una tragedia...

Forster piensa que los personajes planos y sin evolución funcionan muy bien como personajes cómicos. Piensa en las primeras temporadas de Big Bang Theory y verás que tiene razón: todos los personajes son planos (o semiplanos) y carecen de dinamismo. Sheldon Cooper tiene las mismas manías y se define en base a ellas. Simple. Y funciona perfectamente, ya que es un personaje fácil de recordar. 

En una novela, en mi opinión, debe haber personajes planos y redondos, dinámicos y estáticos, ya que ninguno de ellos es mejor o peor, sino que cumplen diferentes funciones dentro de la arquitectura general de la historia. Muy probablemente el personaje principal será redondo y dinámico. Los secundarios tendrán diversas combinaciones en función de la importancia que queramos darles. 


"Hola, yo soy Ahriel y soy el personaje más dinámico que ha creado Laura Gallego"

Estoy casi seguro de que elegirás el bando de personajes redondos, de personajes dinámicos. No en vano a muchos gustaron más los antihérores que los héroes, y los antihéroes suelen caracterizarse por tener muchas facetas y sufrir una evolución a lo largo de la historia. 

Puedes decirme cuál prefieres en un comentario o mediante un mensaje en Twitter. A lo mejor compartes mi opinión y piensas que todos valen. 

Elijas lo que elijas, elige bien. 

Crea buenos personajes, dales vida. Combina posibilidades. 

Diviértete. 

18 abr. 2016

Elige un bando: Héroes y Antihéroes

Estoy un poco harto de leer sobre personajes perfectos. Bueno, quizás no perfectos, pero sí repetidos y recopiados hasta la saciedad. El chico guapo y un poco rebelde de buen corazón, la chica pava que se infravalora, el malo malísimo que quiere hacerse con el poder absoluto... ¿Es que a nadie le gusta romper un estereotipo?

Es cierto que, hace mucho tiempo en un lugar muy lejano, las doncellas eran la reencarnación de la bondad, el caballero era puro valor y el malo de turno, un ser sin escrúpulos ni corazón. Pero el cuento ya se nos hace manido y (aunque me gustan) a veces aprecio un poco de originalidad

Quiero personajes que vivan, que sufran, que tengan dilemas morales más allá de si besar a Trevor estará bien, a pesar de que sabe que le hará daño a Josh. Quiero escritores capaces de crear buenos personajes que me transmitan cosas. ¡La gente no es plana! Tenemos dudas, somos una amalgama de luces y sombras, con nuestra parte buena y nuestra parte mala. Y a veces metemos la pata. Una persona que sea "buena" en general puede querer hacer daño en un momento dado. 

¿Te suena un poco todo de lo que estoy hablando? Pues claro, seguro que has escuchado hablar del antihéroe. Pues de eso vengo a hablarte, de héroes y antihéroes. ¿Quieres que hagamos un repaso a estos dos grandes tipos de personajes?



ELIGE UN BANDO: 
HÉROES Y ANTIHÉROES

Para entender que es un antihéroe habrá que definir primero que es un héroe, ¿no te parece? Ya te habrás dado cuenta que me gusta mucho eso de buscar patrones en diferentes historias, lo hice con los dragones y sus personalidades o con los tipos de dioses de la literatura. Así que, ¿por qué no hacerlo con el héroe? Creo que así entenderemos mejor qué es y cómo aparece (qué tipos hay).


Características del héroe

El héroe (o heroína, por supuesto) es una persona (normalmente el personaje principal) que combate el peligro o la adversidad mediante grandes hazañas de ingenio, valor y/o fuerza. El héroe es capaz incluso de sacrificarse a sí mismo por un bien mayor. 

Normalmente, el héroe posee una serie de características que lo hacen diferente al resto de personajes. El héroe es especial, por eso es capaz de realizar "actos heroicos" para salvar a las personas del peligro. 

Son características del héroe la bondad, el honor, el valor... Estoy seguro de que sabes reconocerlo en varios personajes: lucha por el Bien (o por lo que él considera correcto), su moral es inquebrantable, suele tomar las decisiones correctas y sus intenciones son siempre puras. 

4 tipos de héroes

1. El héroe clásico 

Representa los valores mejor considerados por la sociedad: inteligencia, coraje, lealtad... Por supuesto, estos valores cambian dependiendo de la época y la sociedad en la que se conciba este héroe. No es una persona corriente, sino que suele tener un don que lo hace grandioso y especial: descendiente de dioses, una profecía, bendecido por un poder superior...

Este tipo de héroe es el héroe perfecto (o casi), lo cual puede hacer sentir al lector un poco inferior. Aunque también pueden sentirse inspirados, usando al héroe como referente para autorrealizarse y mejorar. 

Ejemplos de héroe clásico: Superman, Harry Potter.

Este es incluso más clásico.

2. El héroe inadaptado

El héroe es un personaje que no es como los demás, no encaja por completo en la sociedad que lo rodea. Esto puede deberse a que es de una religión o raza diferente, a que representa ideales contrapuestos a los de la sociedad en la que vive. 

Normalmente aparece junto con un enemigo o villano que pretende asegurarse de que estas diferencias se mantengan. Es por esto que el protagonista se transforma en héroe, tratando de luchar por la normalidad y la aceptación (tanto propia como de los que son como él). 

Es el tipo de héroe más útil para una novela que critique injusticias sociales. También es frecuente en novelas young-adult. 

Ejemplos de héroe inadaptado: Charlie (Las ventajas de ser un marginado en España; Las ventajas de ser invisible en Hispanoamérica), Guy Montag (Fahrenheit 451).

Imagen de la película de Las ventajas de ser un marginado

3. El héroe veterano

Este ya viene con currículum y experiencia, así que se espera de él que cumpla de nuevo cuando todo se va a pique (otra vez). No desarrolla sus dotes de héroe en la novela. De hecho, suele ser el personaje secundario que sirve de Maestro, uno de los arquetipos de la literatura. 

El héroe veterano es una fuente de sabiduría para el nuevo héroe (y también para el lector). A menudo muere a lo largo de la obra, dando su vida por una causa mayor. 

Ejemplos de héroe veterano: Dumbledore (al menos hasta Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, donde conocemos algo de su pasado y su figura se quebranta) y Obi-wan Kenobi (Star Wars). 

Aquí tenéis a Ana González Duque explicando los arquetipos de la novela fantástica ;)

4. El héroe común y corriente

Pues eso, una persona normal, como tú o como yo. No es el más listo, ni el más fuerte, ni tiene ningún don especial. Sólo estaba en el lugar adecuado en el momento oportuno. A ver, desde su punto de vista sería estar en un lugar inoportuno en el momento equivocado, porque él es una persona común y corriente y quiere seguir siéndolo. No se considera preparado para todo eso y cree que debería haber alguien (más cualificado) ocupando su lugar de héroe. 

Es muy fácil hacer que el lector se sienta identificado con este tipo de héroe. Es una persona con dudas, con temores, una persona normal (aunque siempre con buenas intenciones) que carece de cualquier tipo de superpoder. 

Ejemplos de héroes comunicorrientes*: Pascal (La Puerta Oscura de David Lozano), Bastian (La Historia Interminable). 


Características del antihéroe

El antihéroe (o la antiheroína) carece de cualidades heroicas convencionales —tales como el idealismo, el valor o la moral que caracterizaban al héroe. De hecho, suelen tener una personalidad bastante contrapuesta, con características como la falta de honradez, el egoísmo...

En muchas ocasiones el antihéroe lleva a cabo hazañas heroicas (como salvar a la humanidad), pero sus métodos o sus motivos no tendrán nada de heroicos. El antihéroe no se ajusta a las leyes morales sociales, sino que tiene su propia brújula, por la que se guía. 

4 tipos de antihéroes

1. El antihéroe clásico

Si el héroe es el que siempre gana, el antihéroe clásico es el que siempre pierde. Se rige más por la autoconservación que por la valentía, por lo que si tiene que huir de una pelea, huye. 

Suele ser un personaje embriagado de miedos y dudas (que en ocasiones se superan a lo largo de la historia). No es malo per se, también hay que tenerlo en cuenta. 

Ejemplos de antihéroe clásico: Han Solo (Star Wars) o Frodo (El Señor de los Anillos). 
"Que me da igual ser un antihéroe"

2. El antihéroe ambiguo

Cuando hablamos de antihéroes, la mayoría pensamos en este tipo de personajes. Puede ser bueno (en el fondo, al menos), pero carece del positivismo y de las formas del héroe. 

No sabemos del todo si son buenos o si son malos del todo, porque no juegan limpio.

El antihéroe ambiguo es un personaje realista, al que le dan igual el honor y la moralidad y a veces si tiene que cambiar de bando, lo hará. Aunque dudará cuando se les planteen dilemas morales, cuando tenga que sacrificar algo o matar a alguien.

Ejemplos de antihéroes ambiguos: Severus Snape (Harry Potter), Lobo (Donde los árboles cantan de Laura Gallego). 

No os engañéis, Snape no es buena persona por mucho "Always" que diga. 

3. El antihéroe pragmático

El antihéroe pragmático es aquel que antepone la lógica a cualquier cosa. Si alguien tiene que ser sacrificado por un bien mayor, que así sea. Sin embargo, no hay que confundirlo con un asesino. No mata sin razón bien justificada. 

Suele caracterizarse por una inteligencia un poco superior al resto, lo que le permite analizar las situaciones y tomar la mejor decisión posible (o la que ellos consideran mejor) en pos de una meta más importante. 

Ejemplo de antihéroe pragmático: Geralt de Rivia (El Brujo/The Witcher). 

Sabrás que Geralt de Rivia son unos libros antes de ser videojuegos, ¿no?

4. El antihéroe sin escrúpulos

Este es el más oscuro de los antihéroes. Digamos que en una escala de grises que van desde el negro al blanco, el antihéroe sin escrúpulos es un gris marengo bastante oscuro, ¿me entiendes?

Les mueven motivos como la venganza o el egoísmo, casi nunca realizan una buena acción si no es por interés personal. Es posible que haya daños colaterales en sus acciones, pero estos no le importan. 

El antihéroe sin escrúpulos hará lo que sea para conseguir lo que se propone. 

Ejemplo de antihéroe sin escrúpulos: Roland (La Torre Oscura de Stephen King). 

Roland, el protagonista de La Torre Oscura, en la versión cómic. 


Como ves hay muchas formas de crear a un héroe o aun antihéroe. Yo aquí he recopilado unas cuantas, pero podemos salirnos del estereotipo de protagonista perfecto (si quieres aprender a crear un antihéroe puedes mirar esta entrada de Víctor Selles). Aunque claro... ¿no se terminarán convirtiendo los antihéroes en un estereotipo más? 

Puedes dejarme tu opinión en un comentario o mediante un mensaje en Twitter. O decirme más tipos de (anti)héroes, que me he dejado muchos en el tintero. Esta es la primera de una serie de entradas en las que pretendo contraponer dos ideas contrapuestas (héroes y antihéroes). 

La duda que siempre me surge en estas ocasiones es quién sería yo dada la situación. Seguramente una berenjena. 

¿Qué serías tú? ¿Un héroe o un antihéroe?



*Sí, está mal escrito. Comunicorriente es una referencia a la mejor escritora de badfics de todos los tiempos. Allí donde estés, te odio te tengo asco rabia malgenio terrible enemigos mortales, Perla Shumajer. 

11 abr. 2016

Cómo crear buenos personajes con el Método Stanislavski

El otro día estaba hablando con una amiga que se ha apuntado a clases de teatro. Me contaba cómo les enseñaban las diferentes técnicas de interpretación para poder después representar un papel. En concreto hubo una que me alucinó: la profesora cogió una bolsa, la estrujó y la dejó sobre la mesa. La bolsa intentaba poco a poco (y sin éxito) volver a recuperar la forma, expandiéndose lentamente. 

Esa visión tan trágica me cautivó. 

Lo que la profesora quería era que mi amiga imitase los movimientos de la bolsa, intentando recomponerse, que guardase esa sensación de querer volver a ser lo que se era sin conseguirlo jamás. Es sencillo de entender y trágico. 

No podía dejar de pensar en que yo también había hecho teatro (se me da regular, pero me divertía) y en cómo teníamos que ponernos en la piel de los personajes, ser los personajes y conseguir no solo una actuación creíble, sino real. 

El actor tiene que conocer por completo a su personaje, lo que quiere, lo que le inquieta. El actor tiene que ser el personaje. 

Espera... ¿no es algo así lo que tiene que pasarle al escritor? El escritor debe conocer perfectamente al personaje, sus ambiciones, sus objetivos, sus sueños, sus deseos... sus sentimientos. Pero qué difícil es a veces expresar sentimientos por escrito. 

Si como escritores nos informamos para el worldbuilding, con folclore, religión, arquitectura... ¿por qué no informarnos para escribir emociones? Pues no hay nada mejor para transmitir emociones que los métodos para actores. 


CÓMO CREAR BUENOS PERSONAJES GRACIAS AL MÉTODO STANISLAVSKI

Stanislavski, Strasberg y el Método

Entre actores y directores de teatro y cine son muy conocidos el Sistema de Stanislavski y su sucesor, el Método de Strasberg. Voy a ponerte un poco en situación.

Konstantín Stanislavski fue un famoso actor y director ruso que pasó gran parte de su vida tratando de describir un sistema que ayudase a los actores a hacer la mejor interpretación posible, a conseguir una actuación real para conseguir que el público los crea. Poco después, su "aprendiz" Lee Strasberg escribiría El Método para desarrollar un poco más estas técnicas de actuación que consiguen una interpretación realista. 

Es algo así como la ensoñación dentro del libro. Pretendemos, como escritores, que nuestra historia sea creíble, que el lector crea nuestra mentira.

Pero, ¿en qué consiste este método?


Las bases del Método

Voy a hablar un poco del conjunto de las ideas de Stanislavski y de Strasberg, ya que son bastante parecidas y a nosotros como escritores nos sirven igual. De forma general tiene tres bases: la motivación, la observación y la memoria sensorial. 

1. Motivación

Stanislavski pretendía que los actores estudiasen a fondo cada acción del personaje. Somos personas y cada cosa que hacemos tiene un porqué (aunque este a veces no parezca claro). ¿Por qué ha dicho esa frase? ¿Por qué se ríe el personaje ahí? Quizás no aparezca claro en el texto, pero como escritores tenemos que conocer la motivación que lleva al personaje a hacer cada cosa en cada momento. 

Por ejemplo: ¿Por qué Dumbledore se enfrenta a Voldemort, pero no a Grindelwald pese a ser ambos magos oscuros? Rowling reveló tiempo después que Dumbledore era gay, ¿estaría enamorado de su amigo Grindelwald?

2. Observación

El creador del método analizaba minuciosamente el comportamiento humano. La conducta puede ser algo muy complejo ya que engloba desde acciones concretas, hasta preferencias generales, pasando por gustos, manías (comerse las uñas...), etc. 

Si como escritores analizamos cómo se comportan otras personas (o nosotros mismos) y buscamos la razón de ese comportamiento, seremos capaces de volcar ese conocimiento en nuestros escritos, creando personajes con una personalidad compleja y desarrollada. 

3. Memoria emocional

Este es el punto más importante del método (y el que más problemas ha causado, ya veréis más adelante). Stanislavski daba como consejo a los actores que estudiaban su sistema el uso de recuerdos y sentimientos propios para mejorar su actuación. 

Déjame que me explique. 

Si eres actor y tienes que representar una escena en la que se ha muerto un ser querido, tienes que evocar esos sentimientos. ¿Cómo? Recordando la muerte de un ser querido propio. Si recuerdas la muerte de alguien a quien quieres, la frustración de no volver a verlo, de no poder hablarle de nuevo ni reír juntos ni tan siquiera pelear juntos... si consigues traer todo eso a tu memoria y revivirlo, será una actuación brillante y creíble. Estás sintiendo lo mismo que el personaje. 

Ser capaz de evocar los diferentes sentimientos hace que el actor sea versátil, capaz de saltar de una emoción a otra como el que cambia de máscara. (Fuente)

Esto mismo podemos traspasarlo al escritor: recuerda qué se siente cuando eres feliz o cuando te sientes decepcionado. Encuentra un recuerdo que sea similar a la vivencia de tu personaje y transfórmate en él para darle realismo a sus palabras y acciones. 

Podréis comprender los increíbles problemas que tiene esta memoria emocional, llegando a causar verdaderos trastornos y ataques de histeria a más de un actor. Jugar con sentimientos propios es un acto muy difícil de controlar y hay que saber dónde está el límite. 

Esto también ha llevado a algunos actores a probar cosas nuevas para sentir emociones que no habían sentido antes y darle realismo a su interpretación. 


Cuando el método se te escapa de las manos

El problema viene cuando esa búsqueda de sensaciones es perjudicial para el actor (como por ejemplo, tomar drogas para interpretar a un drogadicto). Son muchos los actores que han utilizado estos métodos para mejorar su capacidad interpretativa. ¿Hay algo más efectivo para que algo parezca realista que hacerlo real?

En Ironweed, Meryl Streep interpreta a un personaje que muere a lo largo de la película. Para conseguir una actuación lo más real posible, se envolvió en hielo hasta casi alcanzar la hipotermia, poniendo en peligro su vida. El resultado, por supuesto fue perfecto: Meryl aparecía gris, inerte, helada y al borde de la muerte. 

Más reciente (y escandaloso) es el caso de Heath Ledger y su interpretación de el Joker. Ledger se encerró durante meses preparando el personaje, convirtiéndose en el Joker, y consiguió una interpretación que seguramente pasará a la historia. El problema vino después. En palabras del propio Ledge, terminó pareciéndose a un psicópata, lo que lo llevó a necesitar tratamiento psicológico. Requería somníferos constantes para dormir... y una sobredosis de estos fue lo que lo mató. 

Christian Bale, el actor que interpreta a Batman en El Caballero Oscuro adelgazó 28kg para su papel en El Maquinista y engordó 45kg para Batman Begins, siguiendo el Método.

Como escritores debemos ser capaces de ponernos en el lugar de los personajes, de sentir sus motivaciones, sus deseos. Incluso cuando su personalidad y sus razones sean contrarias a las nuestras, deberíamos ser capaces de justificar sus actos desde su punto de vista. Pero sin pasarnos. No debemos olvidar en ningún momento que hay una línea que separa al personaje del escritor (igual que lo separa del actor). Para escribir sobre depresión debemos sentir lo que es la depresión, pero no deprimirnos, ¿me entiendes?

Para ponernos en la piel del personaje hay una serie de preguntas que podemos hacernos y que, al responderlas, nos ayudarán a darle trasfondo y realismo. 


El mágico "si"

Aunque Strasberg sí incentivó en su Método el uso de la memoria emocional, Stanislavski terminó recapacitando tras ver a tantos actores con ataques de histeria (causados por la evocación de recuerdos dolorosos). Por eso terminó pensando que se podía alcanzar una actuación "veraz" simplemente haciéndose preguntas que te pongan en el lugar del personaje. A través de preguntas como "¿Qué haría yo si me encontrase en esta circunstancia?" se alcanzaba la magia que conseguía que el actor se transportase a esa situación y actuase en consecuencia. 

Si yo como escritor estuviese en la situación de mi personaje, ¿qué haría? 

Para comprender por completo a cada personaje de tu historia (o al menos a los principales) deberías responder a estas preguntas: 

¿Quién soy? Define a tu personaje, su estatus social, su sexo, su altura...
¿Dónde y cuándo me encuentro? Localízalo espacialmente, localízate tú también. No vas a actuar igual en la Inglaterra de la Reina Victoria atacada por alienígenas que en un mundo de Fantasía gobernado por altos elfos. 
¿Qué es lo que quiero, cuál es mi meta? Tu personaje tiene una motivación (que a veces puede cambiar a lo largo de la historia) para hacer lo que hace. Es fundamental que la conozcas (aunque no la reveles). 
¿Por qué quiero eso? No te vale sólo que tu personaje quiera el trono del imperio galáctico. Tienes que entender sus motivaciones: ¿es el heredero? ¿Lo hace para vengar la muerte de su padre? ¿Por ambición? ¿Para evitar que las abejas mutantes suban al poder y destinen a la humanidad a trabajar en los grandes paneles de miel de la galaxia Ryeeneh?
Si me encuentro este obstáculo en mi camino hacia la meta, ¿cómo voy a sortearlo, cómo voy a reaccionar? El camino de tu personaje no va a ser fácil, las obreras están preparadas para sacrificarse por el imperio apícola. ¿Qué pasará si matan al amor de tu vida de un aguijonazo?

Por supuesto, además de estas preguntas generales puedes hacerte esta pregunta para cada escena y personaje concretos: Si yo estuviese ahí, si me enfrentase a esa situación/circunstancia, ¿qué haría/diría/pensaría?

Esta es Daniela metiéndose en el papel de la protagonista de su novela de fantasía medieval.
Dice que así se imagina mucho mejor lo que tiene que ser huir por el bosque intentando no tropezar con las faldas del vestido.
(¿Habéis visto qué bien disimula en la foto que se ha caído?)

Como habrás visto los métodos para actores pueden ayudar mucho a la creación de personajes y hay infinidad de técnicas de actuación. Aquí yo me he centrado sólo en el Método de Stanislavski y Strasberg, pero hay muchos más. 

Si conoces alguna otra técnica que podamos aplicar puedes decírmelo en un comentario o mediante un mensaje en Twitter

Por mi parte no hay nada más que añadir, sólo recordarte que no te dejes llevar demasiado. Juega con el personaje, siente lo que siente él. Pero cuando llegue el momento quítate el disfraz y sigue adelante. 

No escribas de forma aséptica. Atrévete a sentir. Sufre un poco, sé feliz. 

Y tus personajes también lo serán. 


Nota: la imagen es un conjunto de bocetos de Esther (@citrino04 en Twitter), la chica que me ha hecho la portada del blog (aunque aún no he conseguido ponerla). Si quieres, puedes seguirla en su Instagram donde cuelga dibujos muy chulos.

4 abr. 2016

Reescribe la historia

Hace un tiempo, leí en una entrada de Excentrya que hablaba de cómo Stephen King se había inspirado en una película para escribir un relato. Tras ver El Pozo y el Péndulo, King se quedó pensando en cómo podía mejorar la historia, y por eso se decidió a reescribirla. 

Aunque la entrada trata varios temas como la inspiración y el plagio, lo que me dejó rumiando fue la idea de reescribir. He perdido la cuenta de cuántas veces he leído que una de las formas de inspirarse es pensar en una historia ya escrita y pensar en cómo sería contada con estética futurista o con el estilo de otro autor... No significa que estemos contando la misma historia, sino que nos hemos basado en ella para reescribirla, cambiarla y... ¿mejorarla? 

En cualquier caso, considero que reescribir (textos ajenos y textos propios) puede ser muy importante para los escritores y para los lectores. ¿Quieres saber por qué pienso así? 



REESCRIBE LA HISTORIA

Reescribir tu propia historia

Dicen que escribir una novela supone más tiempo de corrección que de escritura del primer borrador. Yo aún no puedo hablar de eso, al menos a nivel de una novela completa, pero sí te digo que cuando escribo algo (incluyendo esta entrada) hay partes que requieren un cambio. Hay que reescribirlas. 

No soy el único que lo piensa, por ejemplo, Ana Katzen considera la reescritura una parte fundamental del proceso de corrección. Y como ella, otros miles. Cuando estás corrigiendo te das cuenta de que hay cosas que no funcionan (y si no te das cuenta tú, para eso están los lectores cero). ¿Qué hay que hacer cuando algo no funciona? Reescribirlo, cambiarlo. 

Hace poco, Cuervo Fúnebre escribía lo que había aprendido de la revisión y reescritura de su novela. Sí, reescritura, porque incluso ha tenido que tomar la decisión de eliminar por completo a un personaje, lo que le ha obligado a tener que reescribir muchas partes. En mi opinión, quitar a un personaje es un acto de valentía. Tengo algunos personajes a los que adoro, pero si no encajasen en el conjunto de la obra... ¿me atrevería a quitarlos? Él lo ha hecho y seguro que el resultado es más que positivo. 

Pero aparte del proceso de corrección, reescribir una obra propia puede ser algo muy bueno. Seguro que guardas cientos de relatos de años anteriores. Yo lo hago. Antes de este, tuve un blog donde los subía. El caso es que, si releo esos relatos, me veo capaz de escribirlos mucho mejor ahora. 

Pruébalo. Coge algo antiguo. A lo mejor piensas que está bien o que es un auténtico desastre. Da igual. Lo que tienes que hacer ahora es reescribirlo. Coge la idea y añádele cosas, o no la cambies en absoluto, pero tu estilo escribiendo habrá cambiado desde entonces. Seguro que el resultado te gusta más. 


Reescribir otras historias

No, no hablo de plagio. Hablo de tomar como inspiración otras historias y escribir algo nuevo. Como decía Stephen King, se puede buscar una forma de mejorar las historias. No nos mintamos, todos hemos visto una película o leído un libro y hemos dicho "yo habría hecho eso de otra forma". ¿Sabes qué? ¡Puedes hacerlo de otra forma! 

Reescribir es algo bueno, algo normal y común. Ahí tienes los millones de FanFiction que se escriben al día. Algunos son incluso mejores que la historia de la que proceden (50 sombras de Grey no es el caso, es incluso peor ese FanFiction que la historia original, Crepúsculo, pero bueno...).

Pero no sólo se escriben fics. No. Las reescrituras de otras obras tienen otros muchos fines. El Ulises de James Joyce es una reinterpretación de la Odisea de Homero y no por ello deja de ser valorado. De hecho ocurre todo lo contrario. La obra de Joyce está muy bien considerada. 

¿Qué fines puede tener una reescritura de un libro? Pues a mí se me ocurren cuatro razones por las que hacerlo.


1. Hacer la historia accesible a un nuevo público

Ya no hablo solo de traducciones a otros idiomas, sino de reformular la historia para, por ejemplo, facilitar su lectura. Así hay versiones infantiles de El Quijote. También ocurre igual con las películas. No dejan de ser una forma diferente de contar la historia (supuestamente sin cambiarla) para que llegue a otro público (como alguien no aficionado a la lectura). 


Este es uno de los cientos de libros infantiles que relatan las aventuras del Hidalgo caballero Don Quijote de la Mancha. 


2. Darle madurez o complejidad a una historia

Esto ocurre mucho con cuentos infantiles o clásicos. Hay historias enfocadas a un público infantil que pueden ser retorcidas y oscurecidas por una visión adulta. Historias que se componen sólo de una trama principal y que pueden enriquecerse con más personajes, aumentando el worldbuilding y añadiendo historias secundarias.

Piensa por ejemplo en Blancanieves. Es un cuento clásico con un final bastante más fuerte, que en Disney decidieron eliminar. Pues bien, la historia es simple y todos la conocemos: la Reina, madrastra de Blancanieves, tiene celos de su belleza y ordena su muerte. Blancanieves se esconde en la casa de los enanitos, pensando que está a salvo, pero la Reina la encuentra, la engaña y la envenena con la famosa manzana. Por suerte, hay un príncipe (siempre hay un príncipe) que le da un beso de amor verdadero para salvarla. 

Ahora recuerda la película de Blancanieves y la Leyenda del Cazador (Blancanieves y el cazador, en Hispanoamérica). Si dejamos de lado la actuación de Stewart (¿soy yo el único que piensa que esa chica es capaz de actuar bien, pero que nunca lo demuestra?), la película le da mucha más complejidad a esa historia tan simple. Y no cambia lo básico, sólo añade cosas para hacer una historia más madura. 


¿Quién fue el listo que pensó en poner a Charlize Theron de la Reina? ¡No hay nadie más bello que ella!
Al menos Kirsten Stewart no. Lo siento. 


3. Explicar "la verdadera historia"

Cómo se ha puesto de moda esto, madre mía. Y que conste que me encanta. Si está bien hecho, es una forma fantástica de reescribir una historia. 

Básicamente consiste en coger una historia y, sin cambiarle nada (o lo mínimo posible), hacer que todo sea diferente. Vale, quizás no me entiendas del todo. A ver, imagina que llego y te cuento que había un chico en un bar, que me he acercado a invitarle a una copa y apenas me ha dejado hablarle cuando me ha dicho que me largue. Eso sería el cuento original. Ahora imagina que hablas con ese chico, y te dice que efectivamente me he acercado a invitarle a una copa y que apenas he dicho dos palabras o tres, pero que en el proceso le he intentado meter mano sin venir a cuento y que he sido un baboso, por lo que me ha mandado a paseo*. 

¿Ves? Mi historia no ha cambiado, es "cierta". Sólo te faltaban datos para comprenderla por completo. 

Pues eso es lo que hacen con esta reescritura, nos cuentan la historia desde otra perspectiva, nos explican lo que la otra simplemente obviaba. Y eso hace que todo cambie: el malo es el bueno, el bueno no es tan bueno, la inocencia se pierde, las fachadas caen... Todo queda al descubierto. Ahora sabemos "la verdadera historia". 

Para ejemplo, tenemos El maravilloso Mago de Oz de Lyman Frank Baum, la famosa historia de Dorothy en el Reino de Oz y cómo se enfrenta a la malvada Bruja del Oeste. Porque seguro que es malvada, ¿no? Mmmm... quizás después de leerte Wicked: Memorias de una bruja mala de Gregory Maguire cambies de opinión.


Wicked es un musical muy famoso en Broadway que se basa en el libro de Gregory Maguire. Un musical basado en un libro que se basa en otro libro. Vaya, lo que da de sí reescribir. 


4. Cambiar por completo la historia

Vamos, lo que viene siendo inspirarse para escribir una cosa distinta. Ya no es escribir la misma historia desde otra perspectiva, no. Es trasladar la historia a otro mundo, añadirle o quitarle la existencia de magia, hacerla realista,... Puedes pensar en cualquier cosa que se te ocurra. 

Por ejemplo, ¿y si Caperucita Roja viviera en la época actual en Nueva York? Pues ahí tenemos Caperucita en Manhattan. No cuenta la misma historia del todo, pero se inspira en el cuento clásico para ello. 

Hay muchos más ejemplos, tantos como se te ocurran. Porque aquí todo vale. La editorial Alkibla sacó una serie de libros basados en los cuentos clásicos, pero que reinterpretan la historia y la actualizan a nuestra sociedad. Caperu pinta graffitis en el metro, es acosada por su novio... Son versiones para adultos, que si quieres saber más, este audio de un programa de radio de M80 resume bastante bien de qué van. 

Pero no tienes por qué irte a cuentos clásicos. Ya te digo, la clave está en jugar, experimentar. Yo qué sé, di alguna locura. ¿Libros de Jane Austen con seres sobrenaturales? Pues vale, lo veo: Orgullo, Prejuicio y Zombis. ¡Todo es posible! 


También tienes su segunda parte: Sentido y Sensibilidad y Monstruos Marinos.
Por cierto, el primer libro de Ben H. Winters, el basado en Orgullo y Prejuicio, ya tiene película. 

¿Has visto? Hay mil ejemplos de reescritura por ahí. Y millones que me dejo en el tintero. Por ejemplo, a mí me encanta Alicia en el País de las Maravillas, su estética llena de naipes y piezas de ajedrez... Por eso me encantan las obras que reescriben la historia original, que son MUCHÍSIMAS

También me gustan mucho las historias que mezclan varias en una sola. Por ejemplo, la serie Once Upon a Time con todos esos cuentos clásicos entremezclados. O El Décimo Reino (esta miniserie es antigüilla y, pese a sus efectos especiales malillos, es muy buena). 

Pese a los fallos, ahí tenemos La Liga de los Hombres Extraordinarios (conocida en Sudamérica como La Liga Extraordinaria). Tiene al Capitán Nemo, a Dorian Grey, al Dr. Jekyll... Hablando de la historia del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, también tiene una larga lista de obras que se inspiraron en ella


A mí me gusta especialmente la miniserie Jekyll de la BBC. Ambientada en la actualidad, le da un giro de tuerca al libro de Robert Louis Stevenson.

Ya sabes, si a ti se te ocurre alguna otra obra que se base en un cuento o en otro libro o en lo que sea, puedes decírmelo en un comentario o mediante un mensaje en Twitter. Seguro que alguna se te ocurre. Venga, piensa. ¿No? Bueno... te digo otra yo: El Rey León se basa en Hamlet y El Rey León 2 es Romeo y Julieta

Ahora corre. Haz que la Cenicienta mate al príncipe, que los cerditos se coman al lobo. Que Bella_Durmiente sea un programa informático que no funciona debido a un virus y que necesita tu Beso.exe para despertar. 

Piensa una locura. 

Reescribe la historia. 



*Calma, os juro que soy un mojigato que jamás haría eso. Carezco de descaro alguno. ¡Ni siquiera me atrevería a acercarme para invitar a alguien a una copa!

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