28 feb. 2016

Aprende a escribir gracias a la música: 5 trucos musicales para mejorar como escritor

Para los que no lo sepáis, soy un enamorado de la música. La música me supone una forma increíble de expresión, muy liberadora y capaz de mostrar un innumerable conjunto de matices. Es por eso por lo que la música supone un pilar muy importante en mi vida: escucho, canto y compongo desde hace unos 10 años. 

¿A qué me suena todo eso?

¡Al otro amor de mi vida! ¡La escritura! ¿No te has dado cuenta de la gran cantidad de similitudes que tienen la música y la literatura? Es como escribir y pintar... o como escribir y fotografiar... o como escribir y actuar... (Vale, puede que sea yo en mi obsesión con la escritura el que le vea similitudes con todo, pero no me juzgues). 

Como cantante y compositor, me he esforzado en ir mejorando año tras año, aprendiendo a respirar, a entonar, a no forzar las cuerdas vocales, a hacer que una canción cobre vida... Y en definitiva eso es también lo que he hecho como escritor, tratando de mejorar con cada historia nueva que salía de mis manos. 

Mientras miraba técnicas para mejorar la proyección vocal y no gritar algo hizo click en mi cabeza: "Un segundo" me dije, "algunas de estas técnicas se pueden utilizar para escribir". De hecho, todo en el mundo de la música se puede extrapolar a la escritura. Y aquí estoy, a punto de explicarte estos increíbles paralelismos entre dos ramas del arte que me encantan.




APRENDE A ESCRIBIR GRACIAS A LA MÚSICA

Música y literatura: más parecidas de lo que parecen

La escritura no deja de ser un arte y se parece al resto de manifestaciones artísticas de una forma u otra. Por ejemplo, escribir una novela es un proceso parecido a dibujar un cuadro: tiene un fondo (la escena, el mundo en el que ocurre nuestra historia), unos personajes (los protagonistas, en primer plano; los secundarios más cercanos al horizonte, con menos detalles, pero igual de importantes), una acción (exceptuando el bodegón y algunos por el estilo, en muchos cuadros se representa algo, ocurre algo, igual que en la historia de un libro) y un mensaje

Componer un disco es algo parecido. Cada canción es un capítulo de una historia, y están colocadas minuciosamente para que el disco tenga un ritmo concreto:

• Normalmente las canciones con más potencia suelen encontrarse pasadas la primera mitad, pero sin ser las últimas. De igual forma, el punto álgido de un libro, el ansiado clímax suele ocurrir en la recta final, pero no es lo último en la historia.

• La canción que suele darle nombre al disco aparece más o menos a la mitad, igual que el lector comprende el título del libro cuando suele llevar la mitad de este. Por supuesto hay excepciones: discos cuyo nombre no es el de ninguna canción y que simplemente hacen referencia al mensaje del disco en su conjunto (libros cuyo título son una metáfora de lo que ocurre en el libro sin hacer una referencia directa).

• El primer single del disco suele ser la primera canción de este. Es decir, aquello con lo que te presentas es la primera canción que va a escuchar todo el mundo, igual que lo primero que va a leer la gente es el primer capítulo de tu libro. Además el single suele salir antes que el disco, y muchos escritores publican de forma gratuita el primer capítulo de su libro antes de que este salga al mercado


Además de todas estas similitudes, lo más importante de un disco o de una novela es que tienen un mensaje concreto. Bueno, puede que muchos discos no tengan un mensaje concreto, pero sí un estilo, algo que transmitir al público que los escucha. Pues igual ocurre con una historia al escribirla: tiene una intención. Esta puede ser querer hacerte llorar, que te rías, que pases miedo, que aprendas una lección... Da igual cual sea, pero cuando escribes una historia (igual que cuando compones o cantas una canción) debes tener en mente qué quieres transmitir. 

A veces el mensaje se repite, igual que se repiten historias. Sólo hay que fijarse en que cuando un estilo se pone de moda salen imitaciones por todos lados. Y aquí hablo tanto de música como de literatura. ¿Se ponen de moda las historias románticas de vampiros? Pues sacaremos otras 800 historias de romántica sobrenatural a pesar de que todas sean claramente iguales. 

En la música ocurre lo mismo. Independientemente de si te gusta o no, la llegada de Lady Gaga al panorama musical cambió el estilo del resto de cantantes: se primaba un estilo semielectrónico (similar al de Gaga en The Fame), con puestas en escena atrevidas y vestidos estrafalarios en las entregas de premios. 



Lady Gaga (2010) y Nicki Minaj (2011), ambas recubiertas de peluches. A la derecha, Crepúsculo (2008) y Medianoche (2009), además del parecido de las portadas, ambas sagas son románticas con vampiros. No voy a meterme en si son buenas o malas cantantes o novelas. Al menos no hoy. 

Pero Lady Gaga triunfó porque aportaba algo distinto a lo que aportaba el resto. Igual que Crepúsculo también alcanzó el éxito gracias a que traía algo nuevo (o por lo menos nuevo para ese tipo de público). Reinventaba los vampiros, creaba una historia de amor y nos lo edulcoraba todo hasta el extremo, sí, pero tuvo éxito porque surgió en un vacío de romántica juvenil a la que le sumaba lo paranormal. Era distinto a lo que había (independientemente de lo bueno o malo que sea). 

Así que en definitiva lo importante es crear contenido que te diferencie del resto. Algo que te haga único, aunque sea imitando otra novela de vampiros enamorados (por favor, NO escribas otra novela de vampiros enamorados). Entonces, ¿qué trucos para cantantes/compositores puede servir a un escritor para crear algo nuevo?


5 trucos musicales para mejorar como escritor

1. Estudia música 

Exactamente. ¿Vas a ser cantante o compositor? Pues aprende de música, aprende de aquello con lo que pretendes trabajar: solfeo, técnica vocal, cómo respirar...

Igual ocurre si quieres ser escritor. Tu herramienta es el lenguaje, ¡aprende a usarlo! Conoce las reglas ortográficas, estudia gramática, cuál es el orden lógico de los componentes de una oración en español... Cuando te sepas las normas, tendrás tiempo de modificar el texto a tu gusto causando diferentes impresiones sin cometer errores. 

2. Aprende los esquemas básicos de una canción 

Muchas canciones tienen estrofa, estribillo, puente y final (normalmente un estribillo modificado). La parte que supone una inflexión en el ritmo y el estilo de la canción suele ser el puente, corto e intenso, antes del final de la canción. 

Una historia tiene una presentación, un conflicto, una resolución del conflicto y el desenlace. La inflexión aquí suele ser la resolución, es lo que marca el antes y el después en la historia. Es intensa y previa al final, como la gran Batalla de Morannon (Batalla de las Puertas Negras) en el tercer libro de El Señor de los Anillos, donde consiguen distraer a Sauron para que Frodo lance el Anillo Único al Monte del Destino y cambie la historia para siempre.

3. Siéntete a gusto con la canción

No compongas ni cantes nada si no te gusta. Te saldrá forzado, no sentirás la canción y quedará un bodrio. Haz la canción tuya, busca tu estilo y tu voz. Escribiendo es igual. Vale que experimentes con distintos géneros o con situaciones que no te sean habituales. Es bueno y te enriquece. Pero si un proyecto no te gusta, no lo escribas. 

4. No sobrecargues la canción

Muchos cantantes tratan de lucirse en exceso y juegan con gorgoritos y giros de voz inesperados que muchas veces acaban en desastre. A veces es preferible tener una voz sencilla y amena que sepa cuándo debe llamar la atención. 

Escribiendo ocurre algo parecido. Muchos pecan (pecamos) de querer sonar rimbombantes con millones de interesantes, útiles, musicales y extremadamente necesarios adjetivos y juegos de palabras ingeniosos como una partida de ajedrez entre un pato y una gallina. Y no quedan bien (como la frase que he escrito antes, lo sé). Mejor usar los justos, que además resaltarán mucho más en medio de la tranquilidad de un texto simple. 

5. Ensaya

Esto es universal. Todo el que quiera ser bueno en algo debe esforzarse y ser perseverante, esforzarse e ir mejorando día a día. 

¿Quieres cantar mejor? Pues canta a diario, entrena tu voz. ¿Quieres escribir mejor? Pues escribe, obviamente, todos los días un poco. Historias más simples, historias más complejas... haz lo que sea, pero escribe. Ya llegará la mejora y un día leerás cosas antiguas y dirás "madre mía... ¡ahora escribo mucho mejor!". 


Estos 5 trucos seguro que te sirven para mejorar. Incluso si eres avispado podrás usarlos para otras cosas, como la repostería, ¿por qué no? Ya llegará el momento de buscar discográfica o grabar tu maqueta en casa, ya llegará el momento de decidir cómo publicar tu libro

De momento disfruta. Escribe. Canta. 
Y haz que tu voz inunde el mundo. 

22 feb. 2016

Cómo publicar tu primer libro: el rechazo editorial

Yo soy un escritor novato. Puede que tú también lo seas. En ese caso te preocupará lo que a mí: la publicación de tu novela. Estoy terminando mi primera novela y, siendo sinceros, quiero publicarla. Es lógico, ¿no? Seguro que tú también querrías (quieres) publicar tu obra. 

Pero claro, yo no soy experimentado en el mundo de las editoriales, carezco de contactos, no tengo publicaciones previas... ¿Qué puedo hacer entonces? A lo mejor tú estás igual, sin saber qué rumbo tomar después de poner el punto final a tu libro. Pues te voy a contar qué he planeado. Este es mi plan de actuación para publicar mi primer libro. Y si te gusta, puede ser el tuyo. 





CÓMO PUBLICAR TU PRIMER LIBRO

Enviar el manuscrito a editoriales

Vale. Hasta aquí controlado. Este primer punto era obvio: tengo un libro y quiero publicarlo, así que recurro a la publicación tradicional a través de editoriales. De acuerdo. Pues pasamos al siguiente punto porque...

¡ESPERA, ESPERA, ESPERA! Nada de ir tan deprisa. ¡No sé nada de mandar un manuscrito a una editorial! Lo primero obviamente es hacer una búsqueda de editoriales para saber cuál es más afín a mí y a mi obra. ¿Dónde encaja mi historia? Estoy escribiendo fantasía/ciencia-ficción con toques de terror, así que no voy a enviar mi novela como loco a una editorial que se centre en literatura romántica. 

Uy, mira, esta editorial publica justo libros de mi temática, voy a enviarles el borrador que seguro que les encanta. MEEEEEC. ¿No se hace así? Pues no. Y no lo digo yo, ya os he dicho que soy un novato. Lo dicen en este artículo de Literautas, donde explican genial cómo enviar tu historia a una editorial: no envíes el borrador completo. Envíales una parte, un resumen, una lista de personajes... Si quieren más, te pedirán más, pero presentar tu obra de una forma adecuada seguro que facilita que se fijen en ella

¿Has preparado ya tu dossier con todas esas cosas? ¿Lo has enviado a las editoriales que se ajustaban a tu estilo? ¿Sí? Pues ahora viene la eterna agonía de la espera que suele culminar con...


El rechazo editorial

Eso es así. El rechazo va a llegarme (y muy posiblemente a ti también). Lo sé, lo tengo asumido y estoy preparado para enfrentarme a él. Además, no sería el primer escritor al que le pasa. 

Estoy seguro de que todos (TODOS) los escritores del mundo han recibido una carta/correo alguna vez diciéndoles que su novela no es deseada: "no es lo que buscamos en este momento", "no vende", "no eres tú, soy yo"...

Y cuando me pase no voy a desanimarme, sino que me acordaré de esos grandes escritores que fueron rechazados y que al final consiguieron triunfar con sus libros. 

Hoy en día nadie concibe las historias de detectives sin Hercules Poirot o Miss Marple, creados ambos por Agatha Christie. Pues la señora que hoy en día se encuentra en el tercer puesto de los más vendidos de todos los tiempos (la superan Shakespeare y la Biblia) tuvo que esperar 5 años a ver una novela suya publicada. Y la primera que le publicaron, El misterioso caso de Styles, fue rechazada por 6 editoriales. 

¿Pero este blog no iba sobre fantasía? ¿Qué tendrá que ver Agatha Christie aquí? Pues bueno, Agatha Christie nunca sobra en ningún lado, eso lo primero. Segundo: también hay autores de fantasía a los que rechazaron. 

J.K. Rowling, sin ir más lejos. Cuando terminó de escribir Harry Potter y la Piedra Filosofal, Rowling tuvo que aguantar el rechazo de hasta 12 editoriales. Deben estar dándose chocazos contra la pared, porque ha vendido unos 450 millones de ejemplares con toda la saga (que se dice pronto). 

"¡Pero esto es España! ¡Aquí las cosas funcionan diferente!" me dices y que sepas que eso ya lo había pensado yo. Pero en España también tenemos ejemplos así. Aún hay esperanza. 

Ahora dudo que escriba algún libro sin que se lo  publiquen, pero hace unos años Laura Gallego era una total desconocida. Cierto es que empezó joven, con 21 años ganaba el Premio Barco de Vapor y publicaba su primera novela, Finis Mundi. Pero es que antes de esta había escrito otras 13 novelas que habían sido rechazadas (por eso su número de la suerte es el 14 y muchos de sus libros tienen 14 capítulos, ¿lo sabías?).

Lo importante es ser constante, no rendirse y seguir escribiendo. De todas formas es posible que de todas las editoriales alguna nos diga que sí. 


La coedición y el "te quiero, pero..."

Sí, con suerte tendremos una editorial que quiera publicarnos, hagamos un contrato de edición del manuscrito y emprendamos el camino hasta ver nuestro libro en las estanterías de una librería. 

También es posible que ninguna editorial, ya sea grande o pequeña, nos quiera. Eso no implica que nuestra obra sea mala, sólo que no se ajusta a lo que buscan.

Pero hay una opción intermedia. Hay editoriales dispuestas a publicarte si tú corres con los gastos (¡¿Qué?!). Sí señor. Para esto creo que mejor remitirme a la queja de alguien que ya ha tenido que lidiar con estas cosas. 

Jaume Vicent Bernat es un escritor que se caracteriza por hablar sin tapujos en su blog enfocado al género de terror, Excentrya. Afortunadamente para mí, para ti y para cualquier escritor medianamente novato, él se atreve a hablar de temas medianamente controvertidos sin miedo. Lo cual es una gran ayuda para los principiantes como yo que podemos saber lo que piensa Jaume de este tipo de editoriales: 


Esta nueva especie parasitaria que ha brotado alrededor de los que escribimos: las editoriales de co-edición. Lampreas que se alimentan del dinero del escritor y no del de los lectores.

En mi opinión, al escritor deben pagarle por su trabajo y no al revés. Igual que un director de cine no te paga para que vayas a ver su película, por ejemplo. 

Además puestos a tener que poner dinero de mi bolsillo, prefiero hacerlo de otra manera. Prefiero...


La autopublicación

Ese mundo de posibilidades. También es posible y válida la opción de decidirte por autopublicar directamente, sin pasar por el trámite de mandar tu obra a las editoriales. 

Muchos se decantan por ella porque la autopublición tiene sus ventajas: puedes elegir quién va editar, hacer corrección de estilo, maquetar (también puedes hacerlo tú si sabes), quién te ilustra la portada... Tu novela es tuya por completo para elegir cómo y dónde publicarla. 

No te voy a decir cómo autopublicar. No lo sé. No lo he hecho. Pero conozco a alguien que sí: Ana González Duque. Ana autopublicó su libro Leyendas de la Tierra Límite (historia de fantasía que tengo pendiente) y lo hizo por gusto y con bastante éxito. Así que me fío de ella y su recomendación de 12 artículos que hay que leer para autopublicar. A parte yo os la recomiendo a ella, tanto en su blog de fantasía (El Fogón) como en su blog orientado al márketing para escritores

Si me decanto por la autopublicación seguramente será en formato digital. Pero, ¿hay posibilidades de que alguien me lea? Pues sí y os lo voy a explicar con gráficos (que parece que así todo queda más fácil de entender). 

Hace poco Merca2.0 publicaba un artículo sobre las 5 razones principales por las cuáles la gente lee un libro en internet (que si publicas en formato digital es donde va a estar sí o sí). 


Gráfico basado en los datos de Merca2.0
Obviemos los porcentajes de "para estar actualizado en temas" y "por temas escolares". Vamos a centrarnos en los otros. ¿Qué nos dicen? Nos dicen que no hay que ser un desconocido. Tenemos que llamar la atención. El lector va a elegirte si te conoce. Puede conocerte directamente, por un amigo que te recomiende o por críticas y reseñas en internet. 

Pues potenciemos esas cosas, ¿no? Para conseguir críticas y reseñas (de bloggers, booktubers...) envíales tu libro. Si les vas a pedir que te hagan una reseña lo mínimo es que les des el libro gratis, yo pretendo hacerlo. Así sus seguidores tendrá la opinión de alguien de referencia para decidir si leerte o no. 

Consigues que la gente te recomiende y cuanta más gente te lea, mejor. Si estás empezando quizás sea una buena idea poner tu libro gratis un tiempo. Deja que la gente te conozca sin que tenga que arriesgar el dinero. También puedes poner los primeros capítulos gratis, una prueba para que vean si les interesa o no. 

Y la parte más complicada es conseguir que te lean porque les gustas como escritor. ¿Si no he publicado nada, cómo voy  a gustarle a alguien? Pues para eso este artículo de The Write Practice tiene la solución: dales a tus lectores algo antes del libro. No esperes a terminar tu novela para empezar a darte a conocer. En el artículo ponen el ejemplo de escribir tuits con mini historias de 140 caracteres. Eso lo hace Jordi de Groot, por ejemplo, o Monica Carrillo con sus #microcuentos. Si quieres implicarte un poco más, también puedes tener un blog

Lo importante es que sea una plataforma en la que te sientas cómodo y puedas contactar con gente que guste de los mismos géneros que a ti. Gente que en definitiva pueda fijarse en ti y tenga curiosidad por leer ese primer libro que vas a publicar.

Así que no pierdas la fe si te rechazan. No dejes de pelear antes de comenzar la batalla. 

Escribe. Publica. Conviértete en escritor. 

12 feb. 2016

Arrancando motores o 5 tipos de dragones en la literatura

Esto por fin se pone en marcha, sí señor. Ha costado trabajo que el diseño quede como me guste, encontrar una plantilla que se ajustase a lo que buscaba, decidirme por el primer tema a tratar...

Pero el dragón mecánico está en marcha, ya le he añadido un par de palas de carbón a los motores y los engranajes están bien engrasados para que todo esto vaya sobre ruedas. ¡En breves este dragón estará surcando los cielos y lanzando bocanadas de fuego! De momento tengo planeado actualizar cada lunes. El dragón surcará los cielos una vez por semana, así no se cansa y nos evitamos que se oxide por quedarse parado. 


¿Y qué mejor forma de empezar que con un post sobre dragones? Los dragones han estado presentes en la literatura desde hace mucho tiempo, forman parte del folclore y de las costumbres de muchos países. Tenemos dragones de todos los tipos y colores: grandes bestias aladas verdes, pequeñas mascotas escupefuego, serpientes marinas... Sin embargo, si nos fijamos en los libros, suele haber una serie de patrones que cumplen estas criaturas de leyenda. Podemos distinguir claramente diferentes tipos de dragones y eso es justo lo que os traigo hoy aquí. 





5 TIPOS DE DRAGONES EN LA LITERATURA


1. El dragón enemigo


Si nos fijamos en los textos más antiguos, los dragones son siempre temibles enemigos que se interponen en el camino del héroe. Son bestias asociadas con el mal, peligrosas y mortíferas. Así tenemos al dragón bíblico Leviatán (sí, según la Biblia los dragones existen), una temible bestia marina creada por Dios. De hecho, Dios creó dos leviatanes, pero decidió matar a la hembra porque, si llegasen a procrear, nada podría interponerse en el camino de estos seres. 

El dragón es un obstáculo y el héroe debe enfrentarse a él, como en la famosa leyenda de Beowulf. Pero tampoco es necesario irse tan atrás en el tiempo, Stephen King en su libro Los ojos del dragón sigue el mismo patrón: el dragón es una imponente bestia a la que dar caza (aunque en realidad el libro no describa cómo lo matan). También ocurre en Harry Potter y el Cáliz de Fuego, donde Harry tiene que hacer frente a uno de los dragones más peligrosos (el colacuerno húngaro) en la primera fase del Torneo de los Tres Magos. 

Quizás uno de los mejores ejemplos pueda ser Maléfica en La Bella Durmiente. En la lucha final contra el príncipe, Maléfica se transforma en ese intimidante dragón negro capaz de poblar las peores pesadillas de cualquier niño, y Felipe debe derrotarlo para salvar a Aurora. 

Rompiendo un poco el clásico, encontramos Historias de dragones de Edith Nesbit, libro donde el dragón protagonista se ha cansado de ser una bestia que causa el terror entre los humanos. 


2. El dragón aliado


Así el dragón pasa de ser ese temible ser que hay que matar en Skyrim, a convertirse en el compañero de nuestro protagonista. ¡Genial! Un ser con tanto poder, capaz de volar y de escupir fuego es un increíble apoyo para cualquiera (también puede ser el aliado del antagonista, ¿no?). El mejor ejemplo de la transición de enemigo a amigo puede ser Cómo entrenar a tu dragón: Hiccup y Desdentao, el furia nocturna, demuestran que la unión hace la fuerza.

Y pueden suponer mucha fuerza. George R.R. Martin deja muy claro en Canción de hielo y fuego que tener a dragones de tu parte decanta la balanza a tu favor en el campo de batalla. La fiereza y el poder de los dragones es inconmensurable (casi como esta misma palabra tan grande que significa justo eso).

Los dragones son siempre fieles aliados y parecen estar muy vinculados a una figura concreta, ya sea su jinete (como en Eragon o en el ya mencionado Cómo entrenar a tu dragón) o a su madre (dícese: Daenerys de la tormenta de la casa Targaryen, primera de su nombre, y un largo etcétera).

Pero no siempre los dragones son simples bestias domesticadas. No, algunas tienen su propia opinión para ser un aliado, y así pasamos al siguiente tipo de dragón. 


3. El dragón inteligente


Vamos a empezar fuerte en esta parte, porque no se puede hablar de dragones inteligentes sin mencionar a Fújur, el increíble dragón de La historia interminable de Michael Ende. Fújur es más parecido a los alargados dragones orientales, carece de alas y presenta unas preciosas escamas plateadas (la versión peluda tipo peluche es efecto de la película). Fújur no es un arma como pueden ser los dragones de Martin, sino que es un personaje más en la historia. Y muy importante, además. 

Algo parecido ocurre con Saphira y los otros dragones de Eragon, que no solo son aliados, sino que son capaces de enfadarse, de divertirse y de hacer cualquier cosa como cualquier otro personaje. 

Algunos autores incluso dotan a los dragones de un poder e inteligencia superior a los humanos. En el videojuego The Longest Journey, los dragones son casi dioses, por ejemplo. Aunque para seres cercanos a los dioses, tenemos a los dragones de Laura Gallego en Memorias de Idhún. Creados por los seis dioses idhunitas, son superiores a los humanos en inteligencia y poder, al igual que los unicornios y los sheks. 

Pero claro, cuando tienen tanto poder, los dragones suelen distanciarse de los humanos un pelín. El que se distancia, aunque no sea un semidiós, es Smaug, el famoso dragón de El Hobbit de Tolkien (se distancia de los humanos y de todos los demás, que él quiere vivir solo en la montaña de los enanos). Aunque Smaug podría ir perfectamente encuadrado en la siguiente categoría.


4. El dragón coleccionista


Hay algo entre los dragones y las cosas brillantes, por lo visto. Debe ser como Himawari Nohara, la hermana de Shin-Chan, que cada vez que ve algo que brilla se vuelve loca y no para hasta conseguirlo. Pues con los dragones debe ser algo parecido, si no, no me explico la gran cantidad de historias es las que hay un dragón que acumula y acumula oro, piedras preciosas, joyas,... Los dragones (sobre todo los europeos) parecen ser guardianes de grandes tesoros, ¿o no recordáis el increíble tesoro de Smaug? (¿Veis como podía ir en esta categoría?)

Pero la imponente criatura de Tolkien no es el único dragón con un ligero síndrome de Diógenes. Así tenemos por ejemplo al dragón de uno de los relatos de Gabriella Campbell en Lectores aéreos o al dragón que tiene Bellatrix Lestrange custodiando su cámara de Grigotts, el banco de los magos, en Harry Potter y las Reliquias dela Muerte. Aunque el maltrato que sufre el pobre animal y lo desesperado que está por salir de allí dejan bien claro que el tesoro no es suyo ni lo quiere. 

También tenemos el dragón que se encuentra Eustace, el repelente primo de los hermanos Pevensie en La Travesía del Viajero del Alba (quinto libro de las crónicas de Narnia de C.S. Lewis). Eustace se encuentra montañas de riquezas acumuladas por un dragón, que por cierto, no tiene alas (otro efecto cine). Lo que sí ocurre tanto en el libro como en la película es que el pobre Eustace acaba transformado en dragón, aunque eso no lo convierte en un dragón cambiante.


5. El dragón cambiante


Si algo que nos encanta es que los dragones puedan transformase en humanos. Aparece en todos lados. En Dreamfall, el videojuego, aparece la dragona blanca transformada en humana, por ejemplo. Eso es un hecho puntual, pero en otros libros como en Memorias de Idhún este es un hecho muy importante para la historia. Cierto es que los dragones de Idhún no tienen de por sí la capacidad para transformarse en humanos, pero Jack, el protagonista, sí que puede por las circunstancias concretas que se dan en él. 

Hay libros completos que se basan en la premisa de que los dragones pueden transformarse en humanos, como Firelight de Sophie Jordan, por ejemplo.
También en la saga de Geralt de Rivia (muy conocido por los videojuegos de The Witcher) existe un dragón capaz de transformarse en humano (y cuyo nombre voy a intentar escribir sin equivocarme): Villentretenmerth. 
Los dragones no son solo seres inteligentes (en ocasiones superiores a nosotros), sino que sus poderes se pueden concentrar en un pequeño cuerpo humano en el que pasar desapercibido.   



Y hasta aquí el repaso a estos 5 tipos de dragón en la literatura. ¿Hay más? Infinitos más (tantos como libros de dragones que no he nombrado). Además no son tipos excluyentes, como veis muchos dragones quedan englobados en varias de estas categorías. Lo bueno de encontrar patrones en la literatura es que puedes usarlos de referencia, bien para inspirarte en ellos, bien para romper lo establecido. 

¿Cuál es vuestro tipo de dragón favorito?

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