10 oct. 2016

La literatura versión Coca-Cola

En las novelas encontramos a veces argumentos que se repiten. Aparecen personajes repetidos (o que son un calco el uno del otro), guiños y bromas que han perdido la gracia de la cantidad de veces que se han hecho...

De hecho, no es nada raro encontrar críticas destacando que un argumento es un tópico detrás de otro tópico, que los personajes y las escenas son un cliché con patas, que corre libre y sin control por las páginas del libro. Y no son libros con pocas ventas necesariamente. Algunos de los libros más vendidos pecan (en el caso de que esto pueda considerarse un pecado, visto lo bien que se venden) de este tipo de cosas. 

Pues bien, si la gente se queja y aun así estos libros y estas cosas siguen apareciendo, ¿cuál es el problema? ¿Por qué sigue ocurriendo? Tranquilo, que yo tengo la respuesta: es por la versión Coca-Cola de la literatura.

La literatura versión Coca-Cola

LA LITERATURA VERSIÓN COCA-COLA

Las 5 bebidas más vendidas del mundo

Buscando por ahí (en una de esas cosas raras que a veces me da por hacer), encontré la lista de las 5 bebidas más vendidas y hubo algo que me llamó mucho la atención. Pero antes de ello voy a dejarte la lista aquí:

1. Coca-Cola
2. Coca-Cola Light
3. Pepsi
4. Red Bull
5. Nescafé

Dime que no es curioso, ¿eh? Los tres primeros sabores son muy parecidos. Los dos primeros, de hecho, no son más que la versión con edulcorantes no azúcares y la versión normal de la misma bebida: Coca-Cola.

Hasta ese mismo instante no me había dado cuenta de lo muchísimo que se consume Coca-Cola en el mundo. A ver, no pienses que soy idiota, por supuesto que sé que se consume mucho. Pero estoy hablando de que ocupa los dos primeros puestos de bebidas más vendidas a nivel mundial. ¿Sabéis cuántos litros de Coca-Cola son esos? Pues yo tampoco, pero lo busco. Se venden actualmente más de 1.900 millones de Coca-Cola al día. ¡AL DÍA!

Haciendo una media entre los diferentes formatos (lata, botella de 2L, etc.) supongamos (para redondear y facilitar los cálculos) que son 1.900 millones de litros de Coca-Cola al día. 693.500 millones de litros al año. Sinceramente no soy capaz de concebir tanta Coca-Cola junta. 

¿Y qué tiene que ver todo esto con la literatura? Calma, calma, que ya llegaré. 

Is this real life or is this just Fantasea?
Algo así, pero con Coca-Cola.
Aunque Fanta también es propiedad de Coca-Cola, así que lo mismo la imagen vale.

Empecé a buscar por más sitios, e incluso encontré estudios que indicaban que la gente elegía Coca-Cola o Pepsi por encima de otras bebidas en estudios hechos a ciegas. De forma inconsciente siguen eligiéndolo, porque le gusta, porque están acostumbrado a él y lo prefieren.

Pero a lo largo de los años van saliendo sabores más interesantes, más originales, diferentes. Incluso la propia marca Coca-Cola innova (más o menos, con la Coca-Cola al limón...). Entonces, si existen bebidas diferentes que pueden ser de nuestro gusto, ¿por qué se consumen menos?

La costumbre y nuestro sabor "favorito"

Nos acostumbramos a un sabor. Es un sabor que nos gusta, quizá lo tengamos asociado de forma inconsciente a ciertos momentos y por eso siempre lo pedimos... Da igual, el caso es que al final siempre pedimos lo mismo. Si vas al mismo bar cada día seguro que en algún momento el camarero (si es avispado) te preguntará: "¿Lo de siempre?".

No importa que haya otros sabores que nos gusten, que terminamos eligiendo la Coca-Cola, al que estamos acostumbrados de toda la vida.

Y si no me crees, haz la prueba en una heladería. Tienes cien sabores y muchos seguro que te parecen atractivos. Te llevas diez minutos mirando todos los sabores, leyendo los carteles y preguntándote si el helado artesanal de higo chumbo estará tan bueno como parece (te puedo decir yo que sí, que lo está). Pero al final, ¿sabes lo que eliges? ... ¡¿Cómo que Coca-Cola?! No, hombre, no. ¡Chocolate! Eliges el mismo helado de chocolate que llevas comiendo años

Sí, es cierto que a veces probamos cosas nuevas. Tú y yo y todos. Hay gente con más tendencia a arriesgarse y probar cosas nuevas, y otros que suelen pedir lo de siempre y como mucho te piden un sorbo de eso tan raro que te has pedido. Pero todos, sin excepción, tenemos un sabor favorito, aquello que consumimos preferentemente.

Pues algo así nos pasa con los libros. 

Nuestro sabor literario favorito

Llega un momento en el que encuentras un género que te gusta. Un estilo, un autor. Da igual lo que sea, pero una vez que encuentras ese algo que encaja con tus gustos, pides más. Vuelves a comprar otros libros de ese autor, de esa temática, libros que se parecen, que tienen el mismo estilo... y, aunque haya miles de libros (a veces mejores) que podrían gustarte, volvemos a elegir nuestra Coca-Cola

No nos gusta arriesgarnos como lectores.

Preferimos ese libro que estamos seguros que va a gustarnos, y no hay nada de malo en tomar Coca-Cola. Excepto el hecho, quizá, que lo mismo no descubres que 7Up (esa novela más rara que has escuchado que está bien) también puede encantarte. 

A los editores tampoco le gusta arriesgarse. Por eso, cuando algo tiene éxito, afloran mil libros exactamente iguales, porque los editores ven fácil su venta ya que siempre habrá un público que siga pidiendo la Coca-Cola que esté de moda en ese momento. 

Por ejemplo. Cuando salió, El Código Da Vinci fue un exitazo. Automáticamente surgieron cientos de libros sobre conjuras religiosas en el mismo todo y con líneas argumentales similares. Igual ocurrió con Los Pilares de la Tierra (la gente después se leía La Catedral del Mar, que la vendían como una historia similar) y ya te conté la que se lió con Crepúsculo

Al fin y al cabo, Coca-Cola tiene unas 7000 empresas que la copian repartidas por el mundo.

Coca-Cola de Bacon Light
Y podrán copiar a la original, pero nunca podrán copiar las cosas raras que saca.
Como esta Coca-Cola de Bacon Light. Aunque juraría que es más falsa que un billete de 7€.

El caso es que todo esto provoca que al final aparezcan mil libros con argumentos similares, con el mismo topicazo repetido hasta la saciedad, con personajes calcados: el chico malote, la chica insegura... ¿quién no los conoce?

Ese tipo de libros que salen "en serie" es a lo que me refiero con el término Literatura Coca-Cola, aunque también hablo de ella cuando alguien se afianza a un género en concreto, a un gusto, a un sabor concreto.

Beber Coca-Cola no es malo

Pese a todo lo que he dicho, podrías pensar que estoy criticando a la literatura versión Coca-Cola. Nada más lejos de la verdad. 

Quizá sí que critico al editor que se aprovecha del momento, vale. Pero no critico a la gente que se afianza a un tipo de historia, a un género específico y que quiere disfrutar de su lectura. Nos gusta reconocer patrones, así que las pequeñas variantes que cada historia incorpore quizás sean suficiente para ese lector. Yo, por ejemplo, me leo los libros de Dan Brown. Todos tienen exactamente el mismo esquema, pero me gustan. Sí, sufre de infodumping. Pero me gusta incluso sabiendo que no es el mejor libro del mundo.

Por supuesto no critico al lector que (también como yo) sigue comprando todos los libros de su escritor favorito porque sabe que le van a gustar sí o sí. ¿Cómo voy a criticar eso? ¡Sería absurdo! No hay nada más importante para un escritor que conseguir un fan que compre los libros que escribe. No, por dios.

Lo que sí quiero es hacerte reflexionar y pensar en si, de vez en cuando, no te interesaría leerte una novela que se salga de tu zona de confort. Una novela que no sea fácil de leer o de un género que no estés acostumbrado. 

Una novela transgresora. Una novela diferente. Una novela que en otras circunstancias no leerías. 

A veces puedes encontrarte verdaderas joyas y quizás descubras que, aunque te gusta la Coca-Cola, también puedes disfrutar de otras bebidas.

¿Y si es todo paranoia mía?

Para que veas lo que me da por pensar cuando veo un ranking de las bebidas más vendidas del mundo. Aunque... espera un segundo... ¡hay otra cosa que tienen en común las 5 bebidas más vendidas! Fíjate bien, ¿no lo ves?

Son bebidas estimulantes. ¡Todas ellas! El Red Bull con la taurina; el café y las bebidas de cola con la cafeína. También podríamos sacar una buena conclusión de esto, ¿no?

A la gente no le gusta dormirse. Queremos estar espabilados, queremos cosas que nos den vida, que nos estimulen. Así que en realidad supongo que lo importante es eso, encontrar un libro que te ayude a mantenerte despierto, un libro que te enganche. 

Así que no lo dudes. Lee y disfruta de cada libro que te llene de vida.

Y escribe libros con la mejor cafeína para tus lectores.


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13 comentarios:

  1. Hola. Muy interesante la entrada. El único problema es que no sé si deseo leerme un libro o tomarme una Coca-Cola.

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    1. Puedes leer una Coca-Cola mientras te tomas un libro...

      Espera... Creo que me he hecho un lío.

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  2. Muy interesante, la verdad. Me ha gustado mucho la forma en la que has utilizado la metáfora. Creo que todo en la vida es volver a elegir nuestra Coca Cola. En Twitter nos rodeamos de gente parecida, en Facebook igual, con nuestros amigos...

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    1. Pues sí, al final siempre terminamos seleccionando "sabores" parecidos. Pero es que eso no es nada malo.
      Lo que pasa que al juntarnos con personas diferentes, por ejemplo, ampliamos miras, descubrimos cosas que no habríamos conocido si no probásemos un vino o una cerveza y siempre pidiésemos "lo de siempre".

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  3. jajaja, esta entrada me recordó mis placeres culposos en la literatura.
    ¿Qué puedo hacer? Así como me gusta leer a Poe, Ende, Lovecraft y otros autores, también puedo tomar los libros de Cassandra Clare, Rowling y Coelho para pasar un buen rato.
    Vamos, hay quienes me dicen que mi fascinación por los libros de Stephen King es horrible, por eso mejor digo "Cada quien con lo que les gusta, y dejen que los demás lean lo que se les antoje".

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    1. Si eso es lo que digo, que no hay nada de malo en disfrutar de esas cosas. Pero también animo a la gente a salir de su zona de confort, a buscar cosas más atípicas. A veces se descubren cosas fascinantes que, si no te hubieses arriesgado, no habrías conocido.

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    2. Muy cierto. Gracias a mi curiosidad y a las búsquedas en la web he descubierto buenos autores que, en su momento, ni me hubiera atrevido a tocar, como Ted Dekker o Paula Hawkins.

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  4. Hace tiempo que no disfrutaba tanto con un artículo de un blog, tanto por la forma como por el fondo. Gracias, Rafael.

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    1. Me alegro muchísimo de que te haya gustado.
      Siempre sienta bien saberlo :)

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  5. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  6. Un análisis excelente y muy completo, Rafael. Es algo que ya había apreciado, pero jamás se me habría ocurrido llamarlo así. En realidad, me parece un fenómeno "negativo". Pero he de asumir que yo también "bebo coca-cola de manera habitual". Aunque de vez en cuando está bien arriesgarse, la verdad.

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    1. Yo no sé si verlo negativo del todo. Veo negativo el cómo los editores se aprovechan de ello para publicar cien libros iguales que pueden estar mal escritos incluso. Por sacar dinero fácil.
      Pero quien más y quien menos todos bebemos Coca-Cola de vez en cuando.
      Me alegro de que te haya gustado, Miriam ^^

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  7. Qué razón tienes, Rafa. Que la Coca Cola no está mal, que de vez en cuando apetece (y mucho), pero luego a mí, que me encanta el Ginger Ale, ni lo veo en los supermercados ni en bares, así que me lo tengo que hacer yo. Y este comentario, a parte de estar basado en hechos reales, es también metafórico xD Porque como busque algún libro que no sea Coca Cola en las librerías de Almería, me puedo morir y siempre tengo que recurrir a tiendas online y a versiones originales. Y si ya hablamos de autopublicación, pues imagínate: es como hacer tu propia cerveza, muchas salen mejor que las que se comercializan, pero son poco conocidas y es una pena.
    Y también coincido en lo que dices de que todas tienen en común que son estimulantes (y adictivas). Al fin y al cabo, si somos consumidores habituales de un producto (tanto si se bebe como si se lee) es porque nos ha creado esa adicción y queremos más.
    Un post muy interesante, Rafa.
    ¡Un abrazo!

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