23 may. 2016

Elige un bando: Anticuento y antinovela

Llevo un tiempo en el que sólo escucho hablas de anticosas: antihéroe, antiestético, anticuento, antinovela, anticipación... ¿es que hay un anti de todo? Que yo entiendo que los prefijos están ahí para usarse, pero ¿tanto nos gusta crear la contraparte de algo?

Pues sí. 

Sí, nos gusta. A mí me gusta. Y evidentemente no soy el único, porque estos términos no los he inventado yo, que soy antiguos... Ok, perdón por lo de antiguo. Ya paro con los antichistes.

El caso es que a todos nos suena lo que es una novela y lo que es un cuento, ¿verdad? Al fin y al cabo estamos hartos de leer novelas (vamos, digo yo que si estás aquí es porque te gusta la literatura o al menos las historias, ya que de eso va este blog). 

Pues bien, novela y cuento son viejos conocidos. Pero ¿habías escuchado hablar de la antinovela y el anticuento? Pues no te preocupes, que yo te los presento. 

Elige un bando: Anticuento y Antinovela



ELIGE UN BANDO: ANTICUENTO Y ANTINOVELA


Qué es una novela

Creo que la forma más lógica de explicarte qué es una antinovela es hablar primero de qué es una novela. 

Una novela es una obra literaria escrita en prosa (o la mayor parte de su extensión está escrita en prosa) y que cuenta una serie de hechos ocurridos a unos personajes. Supuestamente*, la novela tiene como principal función la producción de un placer estético. Es decir, la novela pretende entretener y que el lector disfrute de ella, de su historia y de la forma en la que está escrita.

La novela tiene su origen en la literatura de la Edad Media en occidente (en Japón, Murasaki Shikibu escribe la que es considerada como la novela más antigua existente: La Historia de Genji), cuando empiezan a escribirse en prosa los primeros romances de caballería. 

Esta novela, que termina por consolidarse en la Edad Moderna, tiene fuertes influencias de la Antigüedad grecolatina. ¿Y todo este rollo qué tiene de importante?, te preguntarás. Pues muy sencillo: esta influencia es lo que va a caracterizar a la estructura de la novela

La novela más típica es aquella que se desarrolla en tres actos: introducción, nudo y desenlace. Este tripartito estructural fue explicado por Aristóteles y es el que se repite en la mayoría de las novelas escritas hasta ahora. Si quieres saber un poco más de la estructura en tres actos, puedes leer esta entrada de Excentrya en la que se explican genial. 

Recapitulando: la novela tiene trama, personajes (que hablan mediante diálogos) y una estructura. 

¿Estamos todos? ¿Lo tenemos claro? ¿Sabes ya lo que es una novela? Pues vamos a destrozarla. 

Harry Potter destrozando el diario de Tom Riddle
¡No, Harry! No destrozar en ese sentido, so burro. 


Qué es una antinovela

La antinovela es un trabajo de ficción (como la novela), pero que experimenta eliminando o saltándose algunos (uno, varios o todos) de los elementos de la novela convencional: trama, diálogo, estructura... 

En la antinovela la historia generalmente se fragmenta o se distorsiona, los eventos no se presentan siguiendo el orden cronológico. En ocasiones carecen de una trama obvia y fácil de discernir, se experimenta con el vocabulario, la sintaxis gramátical...

Debido a este caos generado en la antinovela, pueden aparecer varios finales o varios comienzos de la historia y, en el caso más extremo, páginas en blanco, jeroglíficos, partes ilegibles... 

La antinovela surge a mediados del siglo XX como una idea vanguardista y radical que trataba de romper con las reglas previamente establecidas.

Como ejemplos de antinovelas tenemos Rayuela de Julio Cortázar, La trilogía de Nueva York de Paul Aster...

Si atendemos a la definición de antinovela como que puede saltarse uno o varios de los elementos de la novela tradicional, entonces también podríamos agrupar aquí a títulos con varios finales (como los librojuegos) o a ensayos novelados carentes de diálogos (como Ensayo sobre la ceguera de de José Saramago). 


El cuento y el anticuento

Mientras que las novelas suelen tener una extensión superior a 60.000 palabras, los cuentos son más cortos, aunque tienen el resto de características en común: presentan una trama, personajes, estructura típica en tres actos, diálogos...

Si embargo, el término al que me refiero es a cuento de hadas (fairytale en inglés). Los cuentos de hadas se caracterizan por la presencia de seres sobrenaturales (a veces) y porque suelen tener un final feliz. Este dato es muy importante, ya que es lo que va a generar la mayor diferencia con el anticuento. 

El anticuento (antifairytale en inglés) se caracteriza por el sufrimiento del héroe o protagonista y por un final infeliz. Aunque hay quien define al anticuento como aquel que rompe con los cánones del cuento tradicional (al igual que ocurre con la novela). Esta ruptura puede darse, como ya he mencionado, originando un final amargo impropio de los cuentos, pero también puede presentarse mediante la introducción de héroes y elementos no tradicionales. 

Como ejemplo de anticuento de hadas con elementos no tradicionales tenemos a Shrek: el héroe es un ogro, la princesa sabe kárate, el príncipe tiene muy poco de encantador, el dragón es una dragona que al final es una aliada y el hada madrina es mala. Lo tiene todo, oye. 


¿Qué fue antes, el cuento o el anticuento?

Hace un tiempo hablé que una de las razones para reescribir una historia es darle más profundidad, oscuridad, dramatismo... y ponía los ejemplos de cuentos clásicos que se habían reescrito con tramas mucho más duras, muy alejadas de los finales felices que conocemos. 

En definitiva, estas reescrituras pretendían crear un anticuento. Pero, si echamos la vista atrás, ¿son las historias originales cuentos o anticuentos? Si pensamos en los cuentos originales de Perrault, no acaban bien. Son historias duras cuyo final trágico pretendía enseñar a los niños lecciones sobre cómo comportarse (Caperucita desobedece a su madre y acaba comida por el lobo, ergo mejor no desobedezcas a tu madre). 

Esas historias se asemejan más al concepto de anticuento que al de cuento tal y como lo hemos definido ahí arriba. Se podría decir entonces que el anticuento fue la idea original, que después se suavizaría con las reescrituras de los hermanos Grimm y que terminarían de ser edulcorados por Disney. 

Es decir, estamos sufriendo un proceso cíclico de anticuento-cuento-anticuento. ¿No te parece curioso?

Princesas Disney Siniestras
¿Te parecen suficiente anticuento ya?

Y esto sería todo. ¿Qué me dices, eres más de novela y de cuento o de antinovela y anticuento? ¿Te atreves a leer alguno de ellos o a escribirlo? Puedes decírmelo en un comentario o mediante un mensaje en Twitter

Creo que lo que mejor se puede aprender de estas cosas es que es bueno romper con modelos previos. Intentar ser innovador puede tener muy buenos resultados. Claro que para romper con las normas, primero hay que conocérselas muy bien. 

Ahora es tu turno. Inventa, sé transgresor. 

Rompe las normas. Escribe antihistorias. 

Sé un antiescritor. 




*no voy a entrar en discusión de si una verdadera buena novela debe tener como función principal el transmitir un mensaje, aunque puedes discutirlo ampliamente en un comentario que estaré encantadísimo de leer. 

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21 comentarios:

  1. Hola :) Me ha encantado la entrada. Personalmente, aunque obviamente me gusta leer novelas, las antinovelas, aquellas que trasgreden las normas y crean algo nuevo siempre me resultan propuestas muy atrayentes. Gran entrada, un abrazo^^

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    1. Me alegro de que te haya gustado :)
      Yo creo que lo bueno de las antinovelas es que no son la norma. Si fuesen más comunes que las novelas no tendrían tanta chicha, ya que lo interesante es precisamente que rompen con lo típico.
      Un abrazo ^^

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  2. Shikubu escribió Genji Monogatari que sería "la historia de genji". Monogatari significa historia, has puesto "la historia de historia" XD.
    Una entrada curiosa. Yo soy más de novela, así a botepronto, pero pregúntame dentro de unos diez años y a lo mejor no.
    Hmm la verdad es que opino que una buena historia transmite un mensaje, sea novela o no.

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    1. Ups! Fallo. Muchas gracias, ahora mismo lo corrijo.
      En mi opinión las historias deben transmitir algo, la verdad. Si no, quedan un poco sosas.

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  3. Hola, Rafael.

    Me ha encantado la entrada, me dejó con ganas de enfrentarme a alguna antinovela (los anticuentos ya los conocía). Siempre llama a mi atención aquellas cosas que rompen el molde, debo tener algún gen de rebeldía o algo parecido. Así que pondré a prueba mi cerebro leyendo algunos títulos (tendré que investigar un poco). También apuntaré en mi lista de posibles proyectos futuros escribir algo de eso (me gusta experimentar jeje).

    En cuanto a que una buena novela tenga o no que transmitir un mensaje, creo que una novela puede ser muy enriquecedora con otros aspectos como el estilo de la escritura, el lenguaje, la elaboración de los personajes, la estructura de la historia, etc. Aunque es cierto que esa sensación que te hace reflexionar al terminar un libro es fabulosa, yo he sentido una admiración y una fascinación bestial con historias cuya trama y giros argumentales me parecen una genialidad y que al final no transmiten un mensaje. Creo que al final las buenas historias transmiten algo, no necesariamente un mensaje, pero despiertan algo dentro de ti que te hace decir: «Guau, qué genial», entre otras expresiones, supongo...

    En fin, que tengas un buen día. ¡Saludos!

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    1. Hola ^^
      La verdad es que quiero leer alguna antinovela de las complejas. O por lo menos intentarlo. Y escribirlas. Aunque de forma general prefiera una novela normal, probar cosas nuevas siempre es algo interesante.

      En mi opinión las historias deben transmitir algo: una idea, una

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    2. (Le di a publicar sin querer)
      Una idea, una moraleja, un sentimiento...
      Si no enseña nada, si no transmite nada... ¿Para qué?
      Asi que sí, te entiendo.
      Me ha encantado tu comentario ^^
      Un saludo

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  4. Muy buena la entrada.
    Yo es que creo que el problema está en la obsesión inherente al ser humano de clasificarlo todo. Y decir que "una novela tiene que ser así y asá" y en cuando se salga algo de eso se nos va la cabeza y tenemos que buscar otra categoría.
    Pero ya sabes cómo soy yo.

    :p

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    1. Las etiquetas es algo que me pone de los nervios, lo sabes. Pero somos humanos y por alguna razón nos gusta clasificar cosas. Los humanos clasificamos. No sé si es porque nos resulta más fácil entender el mundo así, pero ocurre.
      Yo creo que las clasificaciones tienen su utilidad, son una guía, pero no hay que tomárselas como algo rígido e inamovible.
      ;)

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  5. Creo que el ciclo de cuento-anticuento está dado por la búsqueda de originalidad. Ya se dice que está todo inventado, por lo que se juega a dar la vuelta a los cánones actuales. Shakespeare ya mató cientos de personajes antes que Martin y sin embargo al que más se le recuerda actualmente es al último. Y antes que Shakespeare, los griegos con sus tragedias. Da la apariencia de originalidad cuando en realidad lo que hace es rescatar fórmulas antiguas.
    La originalidad es difícil... Y no siempre le gusta a la gente por mucho que actualmente diga que es lo que más se valora.

    ¡Nos leemos!

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    1. A ver, yo ahí estoy de acuerdo con Guillermo Jiménez (LEcturonauta). O al menos creo recordar que la entrada era suya. Somos originales en tanto a que para nosotros nos parece una novedad.
      Tenemos registro de muchas obras en muchos formatos, creo que es casi imposible que no haya similitudes con alguna de ellas. CREO.
      Además, como dices, a la gente no siempre le gusta un producto novedoso (¿Has leído la entrada de Ana Katzen sobre la salsa marinera?).
      En fin, Un saludo ^^

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  6. Tengo sentimientos encontrados. Por un lado quiero alabar tus explicaciones y el maravilloso trabajo de documentación que hay detrás de cada uno de estos formatos; por otro, sigo sin recuperarme de los chistes malos del inicio del artículo.

    Ahora en serio: gran trabajo.

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    1. Los chistes malos forman parte de mi identidad, como el humor negro de la tuya. Aceptémonos como somos y seamos más felices jajaja

      Me alegro de que te haya gustado ;)

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  7. Novela o antinovela, creo que ambas tienen su miga. En la novela tienes que trabajar muy bien la trama para que te sorprenda dada su estructura tradicional, mientras que en la antinovela tienes que trabajar muy bien la estructura porque la sorpresa vendrá dada por esta. A mí me gusta leer ambas, siempre que estén bien escritas :)

    En cuanto al cuento, soy muy de anticuento. De hecho, si lees lo que tengo en el blog verás que la mayoría de veces acaba mal o de que los personajes tienen alguna peculiaridad fuera de normal.

    Me ha encantado la entrada, dragoncito ^^ ¡Un beso!

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    1. A ver, yo es que soy amante de lo tétrico y lo trágico. La gente que sufre me gusta jajaja
      Pero he de reconocer que los cuentos también me gustan: de vez en cuando un final feliz viene muy bien ;)
      Yo creo que prefiero novela, pero la antinovela no está nada nada mal (o al menos alguna antinovela light).

      ¡Un beso!

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  8. Me ha gustado mucho tu entrada ^^

    Justo te iba a mencionar el origen oscuro de los cuentos más populares al leer como contraponías el cuento y el anticuento; pero lo has reflejado muy bien. Sin lugar a dudas y viendo como evoluciona la humanidad, se trata de un ciclo por el que, dentro de muchos años, volveremos a pasar. Es natural y funcionamos así. En realidad, visto en prespectiva, nuestros gustos artíticos apenas cambian, solo varían un poco siglo tras siglo.


    La verdad es que no he escrito demasiados cuentos pero los pocos que he creado, son reintepretaciones de mitos o cuentos clásicos. Otro punto de vista de una historia que todos conocen desde pequeños.

    Nos leemos!

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    1. Te entiendo mucho, a mí me encanta escribir versiones de leyendas o mitos. O inspirarme en ellos. Me parecen muy chulos y además me inspiran mucho, así que suelo pillar los proyectos con más ganas.

      Y estoy de acuerdo contigo, los gustos artísticos cambian poco y suelen ser cíclicos. Mira ahora como lo que está de moda es lo vintage (que directamente es lo antiguo, vaya). En unos años vuelven a ponerse de moda las hombreras y los pantalones de campana (Dios no lo quiera jajaja).

      ¡Un saludo!

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  9. Ahora me estoy planteando si lo que estoy escribiendo ahora se ajusta a la descripción de Antinovela, pues la estructura se entrelaza en dos lineas temporales no consecutivas sobre un mismo personaje desde dos puntos de vista distintos, de modo que se complemente la información de una linea temporal con lo sucedido en la otra

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    1. Mmm... puede que sa algo de antinovela. Yo creo que esos elementos intermedios, entre novela y antinovela, dan mucho juego y bien utilizados llaman mucho la atención :D

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  10. ¡Hola!
    Me ha gustado muchísimo este artículo. La verdad es que yo no soy muy de escribir sobre cuentos clásicos, pero sin saberlo creo que una vez escribí un anticuento sobre la navidad (lo tengo en el blog) en el que Papá Noel no era el viejete bonachón que todos creemos que era.

    Creo que soy más de anticuentos, al menos, en el sentido de que no acaben todos comiendo rosas perfumados con aceite de flores :D

    Muy interesante entrada gracias por compartirla.

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    1. Me alegro muchísimo de que te haya gustado :D

      Yo también soy más de anticuentos.

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