11 abr. 2016

Cómo crear buenos personajes con el Método Stanislavski

El otro día estaba hablando con una amiga que se ha apuntado a clases de teatro. Me contaba cómo les enseñaban las diferentes técnicas de interpretación para poder después representar un papel. En concreto hubo una que me alucinó: la profesora cogió una bolsa, la estrujó y la dejó sobre la mesa. La bolsa intentaba poco a poco (y sin éxito) volver a recuperar la forma, expandiéndose lentamente. 

Esa visión tan trágica me cautivó. 

Lo que la profesora quería era que mi amiga imitase los movimientos de la bolsa, intentando recomponerse, que guardase esa sensación de querer volver a ser lo que se era sin conseguirlo jamás. Es sencillo de entender y trágico. 

No podía dejar de pensar en que yo también había hecho teatro (se me da regular, pero me divertía) y en cómo teníamos que ponernos en la piel de los personajes, ser los personajes y conseguir no solo una actuación creíble, sino real. 

El actor tiene que conocer por completo a su personaje, lo que quiere, lo que le inquieta. El actor tiene que ser el personaje. 

Espera... ¿no es algo así lo que tiene que pasarle al escritor? El escritor debe conocer perfectamente al personaje, sus ambiciones, sus objetivos, sus sueños, sus deseos... sus sentimientos. Pero qué difícil es a veces expresar sentimientos por escrito. 

Si como escritores nos informamos para el worldbuilding, con folclore, religión, arquitectura... ¿por qué no informarnos para escribir emociones? Pues no hay nada mejor para transmitir emociones que los métodos para actores. 


CÓMO CREAR BUENOS PERSONAJES GRACIAS AL MÉTODO STANISLAVSKI

Stanislavski, Strasberg y el Método

Entre actores y directores de teatro y cine son muy conocidos el Sistema de Stanislavski y su sucesor, el Método de Strasberg. Voy a ponerte un poco en situación.

Konstantín Stanislavski fue un famoso actor y director ruso que pasó gran parte de su vida tratando de describir un sistema que ayudase a los actores a hacer la mejor interpretación posible, a conseguir una actuación real para conseguir que el público los crea. Poco después, su "aprendiz" Lee Strasberg escribiría El Método para desarrollar un poco más estas técnicas de actuación que consiguen una interpretación realista. 

Es algo así como la ensoñación dentro del libro. Pretendemos, como escritores, que nuestra historia sea creíble, que el lector crea nuestra mentira.

Pero, ¿en qué consiste este método?


Las bases del Método

Voy a hablar un poco del conjunto de las ideas de Stanislavski y de Strasberg, ya que son bastante parecidas y a nosotros como escritores nos sirven igual. De forma general tiene tres bases: la motivación, la observación y la memoria sensorial. 

1. Motivación

Stanislavski pretendía que los actores estudiasen a fondo cada acción del personaje. Somos personas y cada cosa que hacemos tiene un porqué (aunque este a veces no parezca claro). ¿Por qué ha dicho esa frase? ¿Por qué se ríe el personaje ahí? Quizás no aparezca claro en el texto, pero como escritores tenemos que conocer la motivación que lleva al personaje a hacer cada cosa en cada momento. 

Por ejemplo: ¿Por qué Dumbledore se enfrenta a Voldemort, pero no a Grindelwald pese a ser ambos magos oscuros? Rowling reveló tiempo después que Dumbledore era gay, ¿estaría enamorado de su amigo Grindelwald?

2. Observación

El creador del método analizaba minuciosamente el comportamiento humano. La conducta puede ser algo muy complejo ya que engloba desde acciones concretas, hasta preferencias generales, pasando por gustos, manías (comerse las uñas...), etc. 

Si como escritores analizamos cómo se comportan otras personas (o nosotros mismos) y buscamos la razón de ese comportamiento, seremos capaces de volcar ese conocimiento en nuestros escritos, creando personajes con una personalidad compleja y desarrollada. 

3. Memoria emocional

Este es el punto más importante del método (y el que más problemas ha causado, ya veréis más adelante). Stanislavski daba como consejo a los actores que estudiaban su sistema el uso de recuerdos y sentimientos propios para mejorar su actuación. 

Déjame que me explique. 

Si eres actor y tienes que representar una escena en la que se ha muerto un ser querido, tienes que evocar esos sentimientos. ¿Cómo? Recordando la muerte de un ser querido propio. Si recuerdas la muerte de alguien a quien quieres, la frustración de no volver a verlo, de no poder hablarle de nuevo ni reír juntos ni tan siquiera pelear juntos... si consigues traer todo eso a tu memoria y revivirlo, será una actuación brillante y creíble. Estás sintiendo lo mismo que el personaje. 

Ser capaz de evocar los diferentes sentimientos hace que el actor sea versátil, capaz de saltar de una emoción a otra como el que cambia de máscara. (Fuente)

Esto mismo podemos traspasarlo al escritor: recuerda qué se siente cuando eres feliz o cuando te sientes decepcionado. Encuentra un recuerdo que sea similar a la vivencia de tu personaje y transfórmate en él para darle realismo a sus palabras y acciones. 

Podréis comprender los increíbles problemas que tiene esta memoria emocional, llegando a causar verdaderos trastornos y ataques de histeria a más de un actor. Jugar con sentimientos propios es un acto muy difícil de controlar y hay que saber dónde está el límite. 

Esto también ha llevado a algunos actores a probar cosas nuevas para sentir emociones que no habían sentido antes y darle realismo a su interpretación. 


Cuando el método se te escapa de las manos

El problema viene cuando esa búsqueda de sensaciones es perjudicial para el actor (como por ejemplo, tomar drogas para interpretar a un drogadicto). Son muchos los actores que han utilizado estos métodos para mejorar su capacidad interpretativa. ¿Hay algo más efectivo para que algo parezca realista que hacerlo real?

En Ironweed, Meryl Streep interpreta a un personaje que muere a lo largo de la película. Para conseguir una actuación lo más real posible, se envolvió en hielo hasta casi alcanzar la hipotermia, poniendo en peligro su vida. El resultado, por supuesto fue perfecto: Meryl aparecía gris, inerte, helada y al borde de la muerte. 

Más reciente (y escandaloso) es el caso de Heath Ledger y su interpretación de el Joker. Ledger se encerró durante meses preparando el personaje, convirtiéndose en el Joker, y consiguió una interpretación que seguramente pasará a la historia. El problema vino después. En palabras del propio Ledge, terminó pareciéndose a un psicópata, lo que lo llevó a necesitar tratamiento psicológico. Requería somníferos constantes para dormir... y una sobredosis de estos fue lo que lo mató. 

Christian Bale, el actor que interpreta a Batman en El Caballero Oscuro adelgazó 28kg para su papel en El Maquinista y engordó 45kg para Batman Begins, siguiendo el Método.

Como escritores debemos ser capaces de ponernos en el lugar de los personajes, de sentir sus motivaciones, sus deseos. Incluso cuando su personalidad y sus razones sean contrarias a las nuestras, deberíamos ser capaces de justificar sus actos desde su punto de vista. Pero sin pasarnos. No debemos olvidar en ningún momento que hay una línea que separa al personaje del escritor (igual que lo separa del actor). Para escribir sobre depresión debemos sentir lo que es la depresión, pero no deprimirnos, ¿me entiendes?

Para ponernos en la piel del personaje hay una serie de preguntas que podemos hacernos y que, al responderlas, nos ayudarán a darle trasfondo y realismo. 


El mágico "si"

Aunque Strasberg sí incentivó en su Método el uso de la memoria emocional, Stanislavski terminó recapacitando tras ver a tantos actores con ataques de histeria (causados por la evocación de recuerdos dolorosos). Por eso terminó pensando que se podía alcanzar una actuación "veraz" simplemente haciéndose preguntas que te pongan en el lugar del personaje. A través de preguntas como "¿Qué haría yo si me encontrase en esta circunstancia?" se alcanzaba la magia que conseguía que el actor se transportase a esa situación y actuase en consecuencia. 

Si yo como escritor estuviese en la situación de mi personaje, ¿qué haría? 

Para comprender por completo a cada personaje de tu historia (o al menos a los principales) deberías responder a estas preguntas: 

¿Quién soy? Define a tu personaje, su estatus social, su sexo, su altura...
¿Dónde y cuándo me encuentro? Localízalo espacialmente, localízate tú también. No vas a actuar igual en la Inglaterra de la Reina Victoria atacada por alienígenas que en un mundo de Fantasía gobernado por altos elfos. 
¿Qué es lo que quiero, cuál es mi meta? Tu personaje tiene una motivación (que a veces puede cambiar a lo largo de la historia) para hacer lo que hace. Es fundamental que la conozcas (aunque no la reveles). 
¿Por qué quiero eso? No te vale sólo que tu personaje quiera el trono del imperio galáctico. Tienes que entender sus motivaciones: ¿es el heredero? ¿Lo hace para vengar la muerte de su padre? ¿Por ambición? ¿Para evitar que las abejas mutantes suban al poder y destinen a la humanidad a trabajar en los grandes paneles de miel de la galaxia Ryeeneh?
Si me encuentro este obstáculo en mi camino hacia la meta, ¿cómo voy a sortearlo, cómo voy a reaccionar? El camino de tu personaje no va a ser fácil, las obreras están preparadas para sacrificarse por el imperio apícola. ¿Qué pasará si matan al amor de tu vida de un aguijonazo?

Por supuesto, además de estas preguntas generales puedes hacerte esta pregunta para cada escena y personaje concretos: Si yo estuviese ahí, si me enfrentase a esa situación/circunstancia, ¿qué haría/diría/pensaría?

Esta es Daniela metiéndose en el papel de la protagonista de su novela de fantasía medieval.
Dice que así se imagina mucho mejor lo que tiene que ser huir por el bosque intentando no tropezar con las faldas del vestido.
(¿Habéis visto qué bien disimula en la foto que se ha caído?)

Como habrás visto los métodos para actores pueden ayudar mucho a la creación de personajes y hay infinidad de técnicas de actuación. Aquí yo me he centrado sólo en el Método de Stanislavski y Strasberg, pero hay muchos más. 

Si conoces alguna otra técnica que podamos aplicar puedes decírmelo en un comentario o mediante un mensaje en Twitter

Por mi parte no hay nada más que añadir, sólo recordarte que no te dejes llevar demasiado. Juega con el personaje, siente lo que siente él. Pero cuando llegue el momento quítate el disfraz y sigue adelante. 

No escribas de forma aséptica. Atrévete a sentir. Sufre un poco, sé feliz. 

Y tus personajes también lo serán. 


Nota: la imagen es un conjunto de bocetos de Esther (@citrino04 en Twitter), la chica que me ha hecho la portada del blog (aunque aún no he conseguido ponerla). Si quieres, puedes seguirla en su Instagram donde cuelga dibujos muy chulos.
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11 comentarios:

  1. A veces parece un coñazo tener que hacer eso. ¿No nos hemos hecho escritores para estar tranquilitos en nuestra casa? Pues tú verás el grado de veracidad que quieras darle a tu historia... Como siempre, excelente artículo.

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    1. ¡Escribir es un proceso activo! Vale, sí, hay un momento en el que se te queda el culo cuadrado de estar sentado, pero el escritor debe ser activo, ¡vivir!
      Si pretendes darle vida a tus escritos tienes que estar vivo tú, ¿no?
      ¡Gracias por comentar!

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  2. A mí me encanta escribir de gente común. Gente común y corriente que un día se mete en un problema que no veas, pero me gusta la gente común xDDD Sobre todo los estudiantes universitarios porque es una verdad universalmente reconocida que los universitarios somos raros y capaces de casi cualquier cosa xDDD Eso sí, a veces cuando escribo las escenas chungas, donde todo el mundo se deprime, me cuesta un buen rato ponerme en el lugar. Y después hay veces que me queda mal cuerpo... supongo que no voy tan mal.
    Me ha encantado la entrada, ¡muchas gracias!
    Nea.

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    1. Te entiendo muchísimo, Nea. Las personas "normales" son las que más pueden dar de sí. Podría ser cualquiera, podrías ser tú o yo. Eso ayuda a que el lector se identifique con el personaje (lo cual es muy bueno).
      Los estudiantes, en particular, somos seres especiales jajaja entre las hormonas, el proceso de cambios que se vive en esa época, la presión de los estudios, la familia... ¡Un jaleo!
      Y no, no vas tan mal. Si SIENTES lo que estás describiendo es muy bueno, porque se reflejará en la forma de escribir. ¡Pero no dejes que te afecte demasiado!
      Me alegro de que te haya gustado. ¡Gracias por comentar!

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  3. Desconocía este método, y eso que participaba en un grupo de teatro durante la universidad. Al hablar de los posibles efectos negativos de ponerse en la piel de un personaje, me he acordado de algo. En Psicología hablamos de empatía cuando somos capaces de reconocer las emociones de otros. Pero manifestar empatía por alguien no es lo mismo que identificarse con él. Supongo que si alguien pasa demasiado tiempo esforzándose por entender un personaje, puede acabar desarrollando cierta disociación al respecto. ¿Te imaginas a un escritor creyendo que es su propio personaje?

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    1. Pues me extraña que no lo hayas escuchado por ahí en algún momento, suele ser bastante famosillo.
      La idea de que el escritor se crea su propio personaje me da un poco de miedo. Aunque para una historia puede ser muy interesante. ¿No va de eso un poco La Ventana Secreta de Stephen King?

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    2. Has mencionado un ejemplo excelente. Stephen King es muy propenso a introducir tintes autobiográficos en sus libros. “Misery”, sin ir más lejos, es básicamente una metáfora de su vida, y una suerte de homenaje a todos los fans que le daban la murga para que finiquitase su siguiente novela. Además es una obra que se publica justo después de una etapa bastante tumultuosa para el escritor. Fue en 1987 cuando por fin salió del hoyo y superó su adicción al alcohol. En “Mientras escribo” comentaba que entonces era capaz de beber cualquier cosa, incluso chupitos de enjuague bucal.

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    3. PD: Espero que de todas sus relatos, precisamente “Ventana secreta, jardín secreto” fuera el menos autobiográfico de todos. Pero vete tú a saber… con la de drogas que llegó a tomar este señor.

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    4. También se ven un poco sus propios fantasmas (esta vez quizás protagonizados por Tabitha, su mujer) en "La historia de Lisey". Otra vez un escritor famoso, con novelas sin publicar y fans locos amenazando para conseguirlas.

      No sé cuánta droga se metía en el cuerpo, pero afortunadamente salió de ella. De otra forma habría muerto mucho más joven y nos habría dejado sin nuevos títulos que leer.

      A saber si la Ventana Secreta no son más fantasmas.

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  4. Excelente artículo sobre el método Stanislavski y la creación de personajes literarios. Mira que he pensado muchas veces por qué nadie hablaba de ello. Enhorabuena :-)

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    1. Oh, pues entonces entiendo que te haya gustado ^^
      Me alegra.
      Gracias :D

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