6 mar. 2016

9 estructuras narrativas para contar tu historia

Llevo un tiempo que no dejo de ver novelas con prólogos alucinantes. Es lógico, supongo. El prólogo es lo primero que la gente lee (bueno, yo no, yo lo primero que leo es la última palabra del libro, y sé que no soy el único con esa manía), así que si es lo primero que vas a leer tiene que engancharte. Que un libro comience con un asesinato o con el protagonista diciéndonos que todo ha salido mal, hace que queramos saber más automáticamente. ¿Quién es el que ha muerto? ¿Por qué? ¿Qué es lo que ha salido mal? ¡Cuéntame cosas!

Y el caso es que, justo después de ese prólogo alucinante, comienza la historia con normalidad y, claro, me veo obligado a avanzar ansioso queriendo que me expliquen ese prólogo que me ha hecho comerme las uñas. 

Todo esto no ha dejado de dar vueltas en mi cabeza, una y otra y otra vez. Porque, fijándome en otros libros, cuentos, películas, series, mangas, videojuegos y cualquier otro formato en el que se pueda disfrutar de una historia, me he dado cuenta de que no todas siguen el mismo patrón, no todas las historias tienen la misma estructura. 

Pero, ¿qué tipos de estructuras podemos encontrar entonces? Pues a eso vamos hoy. 



9 ESTRUCTURAS NARRATIVAS PARA CONTAR TU HISTORIA

Érase una vez... 

Cuando era pequeño, yo era de los que le pedía a su abuela que le contase un cuento para dormir. Gracias a los dioses o a quién sea, tenía una abuela que era una gran lectora que recordaba cientos de cuentos. Y cuando no recordaba uno, se lo inventaba. 

En cualquier caso, todos los cuentos que me contaba (y que seguramente conoces) empezaban con un fantástico "Érase una vez..." llenísimo de posibilidades. La historia te presenta a los protagonistas, te plantea el nudo y se resuelve en el desenlace. Y todas acaban con la promesa del final feliz mientras comen perdices. 

Esos cuentos me gustaban y me gustan. Soy un gran amante de los cuentos clásicos, aunque he de reconocer que no les soy muy fiel. A veces flirteo con otras historias que no tienen esos patrones, esos comienzos y esos finales tan repetidos que vienen genial para la mente de un niño (a los humanos nos gustan las estructuras que podemos reconocer), pero que se quedan cortos para la de un lector un poco más adulto. 

Independientemente del principio y el final de cuento, hay historias para cualquier público que siguen la misma estructura lineal y cronológica, comenzando en un principio y terminando en un final. Esto puede parecerte una perogrullada, pero te aseguro que no lo es y voy a explicarte por qué.


Narrativa lineal, no lineal, circular e interactiva

De forma general y tratando de simplificar mucho, podemos distinguir tres tipos de narrativa:

1. Narrativa lineal: es la que más común que nos vamos a encontrar y se basa en contar los acontecimientos en orden cronológico. Aquí estarían todos esos cuentos clásicos.

2. Narrativa no lineal: el orden en que se nos cuenta la historia no es el orden en el que ocurre. El narrador (o narradores) van dando saltos hasta componer la historia completa. Una novela que va dando saltos temporales es Rayuela de Julio Cortázar (empieza en el capítulo 73, el siguiente es el 1...).

3. Narrativa circular: sigue los mismos patrones de la novela lineal, con la excepción de que coinciden el final y el principio. La historia acaba igual que empieza (que no significa que la historia comience por el final). Es por ejemplo el caso de Sam Sagaz en El Señor de los Anillos, ya que al final de la historia él sigue viviendo su vida normal en la Comarca, sin que mucho haya cambiado.

4. Narrativa interactiva: la historia avanza según las decisiones que toma el lector. Hay por tanto diversos caminos y posibilidades, con varios finales. Son un ejemplo los librojuegos de los que habla Gabriella Campbell en este artículo.

Por supuesto estos cuatro tipos básicos en ocasiones se combinan, se mezclan y crean obras geniales. También pueden interpretarse de mil formas, en función de si hay una sola historia o varias (no es igual el final para Frodo que para Sam, por ejemplo). Así que voy a intentar ampliarte un poco más las posibilidades con dibujitos, que siempre se entienden mejor (sí, los he hecho yo en Excel y Paint, pero sirven muy bien, ya verás). 


6 estructuras basadas en la pirámide de Freytag

Para explicar estos 6 tipos voy a basarme en la pirámide de Freytag. Es una estructura general que seguro que has visto en muchos sitios. Muchos la critican por poner el clímax justo en el centro, yo lo he colocado ahí por pura estética. Es decir, me da igual que el clímax esté al principio a la mitad o pegado al final. Lo que me interesa es que veas el orden de introducción, acción ascendente, clímax, acción descendente y final. 


Pues bien, basándonos en esta estructura, dependiendo de dónde comience la historia podemos distinguir:

1. Estructura cronológica: el principio se sitúa en la introducción, donde te presenta a los personajes y la situación. Es la más básica y sencilla (que no implica que sea mala). Aquí quedan englobados otra vez todos esos cuentos que he dicho ya varias veces y otras tantas historias, como por ejemplo Los Feos de Scott Westerfeld. 

2. Estructura in medias res: la historia comienza en mitad de la acción (zona 2, acción ascendente) y te va contando la introducción y lo que ha ocurrido antes a través de una serie de flashbacks, vistazos hacia el pasado que nos permiten entender el porqué de ese conflicto con el que empieza la obra. Aunque no sea un libro, creo que es muy ilustrativo el caso de El emperador y sus locuras, la película de Disney, que empieza con Kuzko ya transformado en llama, retrocede para contarnos el principio y después continúa hasta el final. 

3. Estructura basada en el clímax: lo primero que se nos presenta es el clímax de la historia. A continuación comienza con la introducción, avanza hasta llegar a ese clímax y prosigue hasta el final. Es lo que ocurre por ejemplo en algunas novelas de misterio, nos muestran el asesinato (¡a veces incluso te dicen quién es el asesino!) y el resto consiste en saber por qué se produce el asesinato y en ver cómo el detective de turno trata de resolverlo. También es un ejemplo La leyenda del Rey Errante de Laura Gallego. 

4. Estructura desordenada: este sería caso de la narrativa no lineal, en la que la historia cuenta cada parte de forma no cronológica. Se puede hacer simplemente alterando el orden de los capítulos (como en Rayuela) o mediante flashbacks y flashforwards (el único caso de historia con flashforwards que conozco es el de la serie Lost, ¿conoces algún libro que mire hacia el futuro?)

5. Estructura inversa: la historia comienza a contarse por el final y, bien van saltando hacia atrás en diferentes ocasiones para contarte qué ha pasado, bien se produce un único salto al principio de forma que toda la historia es un gran flashback. Es el caso de la trágica Moulin Rouge o de El cuento número trece de Dianne Seterfield contando la historia de Vida Winter. 

6. Estructura sin final: ¡¿pero cómo puede ser esto?! Pues sí, los finales abiertos existen. En ocasiones pueden quedar muy bien, aunque por lo general no son plato de mi devoción que se diga. Pero puede darse perfectamente una historia en la que no sepas exactamente cómo acaba (a veces porque el conflicto principal se ha cerrado y otros secundarios son los que se dejan en el aire). Es como si nos dicen que el Príncipe Felipe derrota al dragón que es Maléfica, le da un beso a Aurora y la historia acaba ahí. Se supone que despertará con el beso de amor verdadero, pero ¿y si no lo hace? 

Vale, esa serían las estructuras que surgen de una historia basada en esa pirámide. Pero, ¿y si la estructura no tiene sólo un clímax? ¿Y si no es una pirámide? Pues espera, que ahora te pongo más dibujitos. 


3 estructuras que no se ajustan (del todo) a la pirámide de Freytag

1. Estructura circular

Ya he explicado arriba lo que es la narrativa circular, donde las cosas empiezan donde acaban, a veces con ligeros cambios en los personajes o en el entorno (¿sería entonces una espiral en lugar de un círculo?). Hay quien dice por ahí, que el final de la primera saga de Star Wars iba a ser que Luke Skywalker mataba a su padre y se pasaba al lado oscuro. De esta forma, la historia habría acabado donde empieza, más o menos, con un nuevo Lord Sith atemorizando la galaxia. 
Un ejemplo de novela circular lo encontramos en Las Puertas del Infinito, la nueva novela de José Antonio Cotrina y Víctor Conde. 

2. Estructura con varios clímax
Esto es muy muy típico en videojuegos. Vas con tus héroes, te enfrentas al malo malísimo, lo vences y, cuando piensas que te has pasado un juego demasiado corto, te das cuenta de que hay otro enemigo, mucho más poderoso, mucho más fuerte y peligroso. Así se consigue relanzar la historia, con un nuevo objetivo. 
También es lo que ocurre en las sagas. A lo largo de la saga de Harry Potter, por ejemplo, hay un clímax en cada libro y la acción va en aumento cada vez más hasta culminar con la gran batalla de Hogwarts, el clímax final. 

3. Estructura con varias historias
Cada color representaría una historia. Aquí las representado uniéndose en el clímax, pero podrían colisionar durante la acción, en el final o ser totalmente paralelas y no coincidir. 
Esto amplía mucho las posibilidades, pues cada historia puede tener su clímax en un momento diferente, y la interacción entre ellas puede ser puntual o continuar juntas hasta el final del libro. Todo depende de lo que se pretenda conseguir, de cada historia concreta. 
Igual que he puesto dos historias, pueden ser varias, que vayan tejiéndose poco a poco para revelar la historia completa. 
Un ejemplo de novela con historias que van en paralelo hasta confluir es El Fin de los Sueños de Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina. 


Y hasta aquí las estructuras que se me han ocurrido y que he encontrado buscando por ahí. Por supuesto, puedes crear una historia circular contada con una estructura desordenada. O una saga con varios clímax y que cada libro empiece con una estructura in medias res. Juega con las posibilidades.

A lo mejor me he quedado corto, ¿se te ocurre alguna otra estructura más? Puedes decírmelo en un comentario (o en twitter, o donde te apetezca).

También puedes inventarte una. ¡Eres escritor! Inventa, crea, vuelve al mundo del revés con tu historia. 
¡Comparte!:

8 comentarios:

  1. Me gustan las historias desordenadas, caóticas, un poco aleatorias.
    He leído tanto que me gusta salirme un poco de la linealidad. Pero claro, eso no significa que no aprecie un buen libro "clásico".

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La estructura no dice nada de la historia. Puede haber una historia fantástica, increíble y maravillosa contada de la forma más lineal y simple posible.
      Pero sí, te entiendo, a mí me gustan las historias que intentan romper un poco los moldes jeje

      Eliminar
  2. Me ha gustado muchísimo tu post. Ya tienes a una seguidora por estos lares.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Cristina ^^
      Me alegro de que te haya gustado y eres bienvenida a cabalgar el Dragón Mecánico :)

      Un saludo

      Eliminar
  3. Buenísimo artículo!

    Muy completo! Había algunas en las que no había pensando al tratar mi novela. La mia son tres historias parelalas que se van entrecruzando hasta llegar a los climax (tengo en mente que sean dos xD)

    Por cierto, no conozco ninguna obra con flashforwards pero enseguida he pensado en una serie: Heroes.

    Nos leemos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A ver, de Flasforwards está la serie que se llama así jajaja
      Y me han dicho por Twitter una novela: El apagón de Connie Willis, pero no la he leído.

      ¡Un abrazo!

      Eliminar
  4. Me gustó lo que escribiste y más que te dan ganas de ponerte a experimentar desde ya. Felicidades, buenas ideas y buena pluma.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegro de que te gustase.
      En eso se basa, en que podamos experimentar y crear cosas nuevas, ¿no?
      :P

      Eliminar